
Lo que no sabía era sobre su figura tan controvertida, y de esta ignorancia ha venido a sacarme la película que sobre él se ha hecho y que lleva por título su nombre. Mr. Turner es un film lleno de curiosidades sobre este autor, peculiar hasta el exceso, en el que se reflejan las luces y las sombras de un hombre de su tiempo que anheló muchas cosas en su vida que no siempre pudo ver llevadas a cabo.

Turner no tuvo muchos amigos, y mantuvo con la gente una distancia buscada. Le gustaba estar en soledad, recorrer lugares en los que hallar la inspiración necesaria para crear, con una libreta en la mano en la que realizaba bocetos. En la película Turner se queda absorto contemplando en la lejanía las volutas de humo que ascienden en el aire, despedidas por la locomotora de un tren que pasa por en medio de verdes praderas al atardecer, con una luz dorada maravillosa. O cuando llega a una pequeña balsa de agua rodeada de lomas y verde hierba, en una zona solitaria de campo. Pero lo que a él más le atrae son las tempestades en el mar, que fue lo que más fama le dieron. Incluso llegó a hacerse atar al mástil de un barco en plena tormenta para experimentar la furia de los elementos en sus propias carnes, lo que le acarreó una bronquitis severa.
Al principio de la película recibe la visita de su ex mujer, sus dos hijas y su nieto. Es una situación incómoda y forzada, pues ella viene a quejarse de todo, especialmente de la penosa situación económica por la que pasan debido a la poca asignación que les pasa. Sólo hace caso a la hija más agraciada, que es la que tiene a su nieto, a la otra, bastante menos bella, casi ni la mira. Llega un momento en que Turner abandona abruptamente la habitación porque no puede soportar por más tiempo los reproches de la airada señora, lo que hace que ésta se encolerice aún más. Sin embargo, pese a estar llena de resentimiento, le llama por el apelativo cariñoso de su nombre, Billy, como si aún lo siguiera queriendo en el fondo. Turner nunca le dice a nadie que ha estado casado y tiene hijas, es como si quisiera borrar esa etapa de su vida.
Turner es un hombre lleno de contrastes, que igual podía ser burdo, animalesco, egoísta y maleducado, frecuentador de burdeles y que se comunicaba muchas veces con gruñidos en lugar de con palabras, que perdonaba la deuda que con él tenía un pintor que siempre se lamentaba por todo y que nunca fue admitido en la Academia, cuando le dijo que sus hijos morían y que en su casa pasaban muchas penurias. O cuando ya mayor un multimillonario americano quiso comprarle toda su obra por una fortuna y el la rechazó alegando que la había legado a su país y que quería que estuviera toda junta, expuesta para que el público pudiera verla gratis.
No siempre fue querido ni valorado. En una ocasión la reina Victoria fue a la Academia y cuando pasó por delante de sus cuadros hizo comentarios despectivos, que él oyó desde donde estaba, situado en un sitio en el que podía ver sin ser visto. O cuando fue al teatro y se representaba una obra bufonesca en la que todo el tiempo se burlaban de él, una pantomima grotesca donde se criticaba su glotonería y sus rarezas a la hora de pintar, pues utilizaba materias primas poco convencionales: jugos de frutas, polvos químicos, o incluso escupitajos. Cuando pintaba en la Academia gustaba de hacer ese tipo de exhibiciones, escupir sobre el lienzo y difuminar con la mano, en medio de las risas jocosas y los comentarios maliciosos de los compañeros, o coger el pincel y apretarlo con fuerza casi como si fuera a hacer un agujero en el cuadro, en sus arrebatos de pasión creativa.
En la película hay dos ocasiones en las que se le ve llorar: la 1ª vez cuando muere su padre, con el que vivió 30 años, y que le ayudaba en el taller de pintura. Se aprecia la relación de profundo afecto que les unía (se besaban profusamente en las mejillas cada vez que Turner llegaba de algún viaje, y el padre le afeitaba diariamente mientras conversaban). La 2ª vez cuando pintaba a una prostituta tendida en la cama en un burdel, no sabemos si por alguna oscura emoción o deseo insatisfecho o porque hacía poco que había fallecido su padre. Mantenía relaciones sexuales con su criada, una pobre mujer algo retrasada, enferma y poco agraciada, a la que pillaba de improviso siempre que la necesidad le acuciaba. Ella se dejaba hacer y nunca recibió ninguna muestra de afecto a cambio. Sabía que en el fondo la apreciaba, y ella tenía una gran dependencia de él, lo cuidaba como si fuera un ser superior, casi un dios.


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