- He comprobado que ha aumentado el número de mis seguidores con otro artista, también pintor, Omar, que me honra con su interés por mi blog. Nunca pensé que la sección que dedico al hiperrealismo fuera a encontrar tanto eco. Estoy encantada de que a tantos nos gusten las mismas cosas, y espero seguir siendo del gusto de otros muchos. Gracias Omar.
- La entrevista de Buenafuente el otro día en su programa a Alex de la Iglesia, con motivo de la película que ha estrenado recientemente, no tuvo desperdicio. A mí particularmente es un director de cine que no me ha gustado nunca nada. El humor de Buenafuente puede parecer cálido y amable, pero suele dejar caer alguna pregunta mordaz, cuando menos te lo esperas, que es su sello personal inconfundible y lo que le ha hecho famoso: “Y tú con esa cabeza que tienes, ¿cómo puedes llevar una vida normal?”. Esa misma pregunta me había hecho yo más de una vez. El otro no se dio por aludido, pero sí comentó que en la proyección que hubo en la Mostra de Venecia Tarantino aplaudió a rabiar, y que luego se le acercó a felicitarle. Como suele decirse, Dios los cría y ellos se juntan. Qué horror.

He estado tentada de comprar alguno de los libros que ha escrito con sus monólogos, siempre geniales, pero creo que no sería lo mismo leerlos que verlos. La clave de su gancho está en su gestualidad, en su expresión corporal, que es única y espontánea. Él podrá tener un guión previamente hecho, sobre el que estoy segura que improvisa todo lo que quiere y más, pero la forma como lo dice, con todo el cuerpo, es algo que hace sobre la marcha y no tiene imitadores.
A veces dice cosas que me molestan, porque tampoco es respetuoso con según qué temas, pero me imagino que este es un país libre en el que todos pueden opinar lo que les parezca, y él es un taimado atrevido.
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