
“Tienes que estar en la habitación como si estuviera vacía”, le repitieron una y otra vez en su infancia cuando comenzó a servir en la casa del asesino de su padre. “Mira a los ojos del que sirves para saber lo que quiere. Sonríe para que el cliente se sienta bien atendido. Anticípate”, le dijeron cuando empezó a trabajar en un lujoso hotel. “No mires, no escuches ni reacciones ante ninguna conversación”, le advirtieron cuando comenzó a prestar sus servicios en la Casa Blanca.
Desde la particular óptica de un hombre negro, humilde, trabajador y honesto, se describe la vida allí, su relación con todos los presidentes a los que vio pasar, siendo John Kennedy y Reagan sus preferidos. El 1º porque fue el primer dirigente blanco que inició la oposición al segregacionismo racial e hizo todo lo que pudo para erradicarla, con no pocas dificultades. Además se interesó por el mayor de los 2 hijos de Cecil, Louis, del que se había distanciado por su lucha a favor de los derechos civiles para los de su raza. Cuando el presidente es asesinado, se ve a su mujer Caroline llorando desesperadamente, con su traje rosa manchado de sangre, que no se quiso quitar en muchas horas para que todos vieran lo que le habían hecho a su marido. Le regaló a Cecil una de las corbatas del difunto, que guardaría siempre como un tesoro.
También Ronald Reagan es objeto de su devoción, pues le confiaba sobres con dinero dirigidos a personas que le escribían y que tenían dificultades económicas, a espaldas de sus asesores y de su esposa, para no tener que dar explicaciones ni sufrir censuras. Además su mujer, Nancy, les invitó a él y a su esposa, que estaba deseando desde hace décadas conocer la Casa Blanca, a una cena de gala. Se le hizo muy extraño ser servido en lugar de servir, y se dio cuenta de la doble cara que tienen que ofrecer los que sirven, una cuando están trabajando y otra en su vida normal. Mientras servía a este presidente decidió jubilarse, para pesar de éste, pues le dijo que todos le querían allí y que lo consideraban uno más en la familia.

Cecil acude junto a su hijo, convertido en un político de cierto nombre, que está dando un mitin a favor de la liberación de Mandela. “Pero papá, te van a encarcelar, y te despedirán del trabajo”. Pasar unas horas en prisión es una anécdota más en su vida. Durante la guerra de Vietnam había perdido al menor de sus vástagos, un chico que nunca le había dado problemas, con buen carácter y que estaba siempre de buen humor. Cecil siempre había pensado que el mayor luchaba en contra de su país y el pequeño a su favor. En realidad eran dos formas distintas de enfrentar la existencia en esa Norteamérica convulsa que durante tantos años negó tantos derechos a tanta gente.


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Carolina del Sur, 1956 |
El matrimonio Loving logró tras años de litigios que se admitieran los enlaces interraciales. Se conocían desde la adolescencia. Tuvieron tres hijos y se vieron obligados a vivir fuera de su estado durante mucho tiempo para evitar la cárcel, antes lograr su propósito.
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Rosa Parks |
El protagonista de nuestra historia, finalmente, es invitado a conocer al presidente Obama. El anuncio de su elección en televisión hace que se le salten las lágrimas. Nunca hubiera pensado que sería posible, después de todo lo que le había tocado vivir, que un hombre negro pudiera ser elegido el máximo representante de la nación. Para la ocasión se pone la corbata del difunto John Kennedy, tras haberla planchado cuidadosamente, y un pisacorbatas con el que le había obsequiado Ronald Reagan. Él era sólo un sirviente, pero sabía apreciar cuando era respetado y bien tratado, y no lo olvidaba jamás.
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Ruby Bridges |
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El matrimonio Loving |
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Loving con una de sus hijas |
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Elizabeth Eckford, Little Rock, Arkansas, 1954 |
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