
Pero a mí no deja de chocarme, y eso que se lleva celebrando entre la gente menuda desde hace 30 años, 1º sólo en los colegios privados y luego en el resto. Las tiendas adornan sus escaparates con brujas sobre escobas, fantasmas, telarañas, murciélagos y calabazas, todo muy gótico, para atraer a la clientela. Y la verdad que sí es un gancho comercial, porque hay que reconocer que la decoración halloweeniana es bonita, si no se carga mucho las tintas en las cosas tétricas.
Veía desplegar en la puerta de un restaurante en esos días una tira de calabazas recortables que animaban mucho el local. Lo que le falta a las tiendas españolas es una decoración primorosa, todo el año, no sólo cuando hay una festividad. En otros países los escaparates son estilosos y están llenos de detalles con gusto que son muy agradables a la vista.
Lo cierto es que se genera una gran confusión con los imperativos comerciales, pues en octubre ya están vendiendo adornos navideños, turrón y polvorones, y a primeros de noviembre montan Cortylandia, por lo que se mezcla Halloween y Navidad, más que nada porque unos se adelantan excesivamente a las fechas que les corresponden, y otros han venido a irrumpir en nuestras costumbres y tradiciones, cuando aquí el Día de Todos los Santos se celebraba de otra manera.
Ahora no sólo no se visita a los difuntos en los cementerios si no que se hace rechifla de todo lo relacionado con la muerte. Lo encuentro de mal gusto, algo morboso, siniestro. Quizá no debiéramos tomarnos tan en serio como solemos hacerlo, pero burlarse del más allá no creo que sea la solución para espantar nuestros miedos. Lo suyo es aprender a aceptar con más naturalidad el destino que nos aguarda, sin traumas ni temor, las cosas son como son y no hay que darle más vueltas.

El lado oscuro de la gente sale en esas fechas, esa inclinación por lo tenebroso y lo macabro. Yo me quedo con las calabazas iluminadas por dentro, lo de las brujas y los muertos no, porque es estética y culturalmente deplorable. Y también me quedo con los buñuelos rellenos de nata y crema, no en cambio con los huesos de santo que son muy empachosos. En fin, que hay que quedarse con lo de bueno que cada festividad tenga.
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