miércoles, 16 de abril de 2014

Libertad


Cada vez que mis hijos se van es como si se abrieran las ventanas a una libertad a la que apenas puedo asomarme cuando están. Cierto es que ya son grandes, pero siguen necesitando atención y dedicación, y absorben mi tiempo y mis energías más de lo que yo quisiera.

Aquel que nunca ha estado solo, y no me refiero a la soledad interior, que es otra cosa, no sabe las infinitas posibilidades que surgen cuando nadie depende de ti y vives nada más que para ti misma. Ni siquiera cuando aún no tenía a mis hijos me sentí nunca tan libre, pues siempre estuve acompañada. La clave es no tener a nadie alrededor de quien tengas que ocuparte o con quien tengas que ponerte de acuerdo. La independencia es una necesidad vital.

Hay hijos que apenas dan preocupaciones a sus padres y a los que éstos han sabido educar lo suficientemente bien como para haberlos adiestrado en las tareas cotidianas de una casa, en donde creo que es obligado echen una mano, pues todos vivimos bajo el mismo techo. No es mi caso: mi hijo es, por sus circunstancias, una fuente constante de inquietud y una esfinge a día de hoy a la hora de hablar de su futuro, pues siempre que le pregunto por tal extremo permanece sumido en el más absoluto silencio. Mi hija tiene sus altibajos, pues tan pronto saca unas notas excelentes como después cae en picado, tal y como le ha pasado ahora, amparándose en la excusa de que desde que lo ha dejado con su chico le cuesta mucho más de lo habitual concentrarse y ha perdido energía e ilusión. En cuanto a lo de ayudar en casa lo mínimo posible los dos.

Cómo conseguir que seamos una piña, que nos pongamos de acuerdo sin necesidad de organizarse como un ejército, con alguien que manda y los demás obedeciendo. Quizá les pido una responsabilidad y una madurez, por su edad, de la que aún no se sienten capaces. No quiero ser la que siempre está dando órdenes, me gustaría que ellos tuvieran un poco de iniciativa y consideración: si me ven cansada no tendría que hacer falta que les dijera que me ayudasen. No son malos, pero tienen poca voluntad. Les he hecho cómodos.

Por eso cuando no están mi liberación es total. Sigue el runrún en mi cabeza con las preocupaciones de siempre, pero parece que la distancia las mitiga. Entonces, en medio del silencio, el vaivén de mis pensamientos se posa en las cosas mundanas a las que normalmente apenas presto atención, se recrea en los detalles, en las ideas positivas y constructivas, se relajan mis músculos y mi cerebro: tengo paz. Salgo más sin pensar que dejo a nadie solo en casa, dejo pasar las horas muertas tomando el sol, mirando escaparates, o leyendo alguna revista sentada en un parque. Se me ocurren cosas para este blog, pienso en cómo las voy a decir, en cómo desarrollaré el curso de ese río de palabras que llegan unas detrás de otras, no muy atropelladamente.

Tengo tiempo para reflexionar, para tomar decisiones que he ido demorando. Acuden a mi memoria sucesos largo tiempo olvidados y que me son gratos. Es curioso la cantidad de cosas que almacena nuestra mente sin que lo sepamos. Es como desempolvar un baúl viejo perdido en algún desván. La calma, la tranquilidad, son un bálsamo para mí. Cada vez menos logro que mi vida cotidiana con mis hijos no logre alterarme y me haga infeliz. El sistema nervioso debe ser que tiene un límite, y cuando ha sido machacado durante largo tiempo ya no responde, no afronta las preocupaciones con dominio de la situación. Necesito ser capaz de tomar distancia sin volverme fría.

Pero pasan los días y, sobre todo en verano cuando mis hijos están fuera de casa mes y medio, empiezo a no querer tanta independencia, tanta despreocupación. Echo de menos sus ocurrencias, la corriente de afecto que nos une, su desorden que es como la señal de que están en el hogar. Por eso, cuando se marcharon hace unos días y ya no los esperaba hasta que acabara la Semana Santa, y aparecieron el domingo por la noche como si sólo hubieran ido a pasar el fin de semana, me sentí gratamente sorprendida, porque aunque este año se me acabó el descanso antes de tiempo su retorno es como el agua para las plantas que se hubieran resecado porque nadie las regó hace mucho. Me reconozco secretamente orgullosa al saber que están a gusto conmigo, aunque desee su independencia tanto como la mía: algún día habrán de volar, es ley natural. Mi hija ya ha vuelto a marcharse, pero sabe dónde va a tener siempre su hogar.

La soledad tiene sus ventajas e inconvenientes: por un lado te permite ser tú mismo más que nunca, hacer lo que te plazca; por otro lado la ausencia de afectos termina haciendo mella en el alma. Como el Papa Francisco cuando le preguntaron por qué no quería vivir donde lo habían hecho sus antecesores y respondió que vivir solo le hacía mal. Esa expresión me gusta, es de las que se usaban antiguamente y están en desuso.

La vida es así, unas veces se está acompañada y otras sola, pero lo importante es saber adaptarse a cada situación y sacarle partido. Hay que ver el lado bueno de las cosas, como decía la película aquella, y no quitar la vista de la libertad, y la independencia, esos preciados tesoros de los que nunca debemos prescindir.

lunes, 14 de abril de 2014

Meditación


Leía hace poco sobre los beneficios de la meditación y lo sencillo que es ponerla en práctica. Tan sólo hay que dejar que los pensamientos y recuerdos te invadan, sin rechazarlos aunque sean negativos, dejarlos fluir sin detenerse en ellos e ir poco a poco profundizando en tu ser, ese lugar en el que estamos a solas con nosotros mismos, hasta encontrar la paz.

Realmente son los elementos externos los que perturban nuestro equilibrio emocional. Constantemente nos vemos bombardeados por las interpelaciones de los demás, los mensajes de los medios de comunicación y todo lo que sucede a nuestro alrededor. Por eso el afán de todas las confesiones religiosas es retirarse lejos del mundanal ruido, rodearse de calma, desconectarse del mundo, y hacer voto de silencio llegado el caso.

Me dieron por la calle hace poco un folleto en el que se anunciaba una conferencia sobre meditación y salud. Rezaba así, entre otras cosas: “La práctica de la meditación (mindfulness o atención plena) cuenta con una tradición milenaria y ha sido cultivada en las diversas escuelas budistas. En nuestra sociedad se está extendiendo como una forma muy valiosa de contrarrestar el stress y fomentar el bienestar. Sus aplicaciones en el ámbito sanitario están teniendo muy buenos resultados, porque permite que la persona descubra y desactive sus propios patrones de pensar, sentir y actuar, que se repiten de forma automática e inconsciente ante situaciones estresantes y que le hacen más vulnerable a alguna forma de sufrimiento y de enfermedad”.

La charla iba encaminada sobre todo a conseguir una mejor manera de enfrentarse al dolor crónico y otras enfermedades, como el cáncer y los trastornos cardiovasculares. La impartía un psicólogo clínico e instructor de Mindfulness, que basa sus teorías en que “las diversas formas de stress juegan un papel importante en el origen y desarrollo de muchas enfermedades. El stress es sufrimiento mental que puede convertirse en sufrimiento físico. Se puede sufrir por muchas circunstancias, pero también por el modo de reaccionar ante ellas”.

Este especialista pretende enseñar a enfocar esos acontecimientos vitales que nos perturban, y a valorarlos en su justa medida, pues una mente estresada le da una dimensión desproporcionada a cosas que posiblemente no son tan importantes.

Todos hemos conocido la meditación desde hace muchos años con la típica imagen de los budistas sentados en posición de loto (postura que mejora la respiración y la estabilidad física), los dedos índice y pulgar de las manos haciendo un círculo y repitiendo mantras, pero hoy en día es una práctica muy extendida por todo el mundo que no necesariamente está relacionada con el budismo.

La filosofía zen, tan en boga, surgió en Japón como una mezcla de la espiritualidad nipona, china e hindú. No busca abstracción mental, conceptualización ni doctrina, y pretende reconducir el proceso mental del pensamiento para llegar a la experiencia mística. Según he leído “los maestros zen desarrollaron métodos que apuntan directamente a la verdad, con acciones y palabras repentinas y espontáneas que exponen diversas paradojas del pensamiento conceptual”. He leído un diálogo entre un discípulo zen y su maestro y reproduce lo que podíamos escuchar en aquella serie mítica a la que ya he dedicado algunos posts, Kung-fu.

La iluminación del zen no significa retirarse del mundo sino, al contrario, una activa participación en él, pero aunque enfatiza el lado práctico de la vida es una filosofía profundamente mística. “La perfección de Zen es vivir la vida diaria en forma natural y espontánea. Cuando a Po-Chang (gran maestro zen que vivió entre los siglos XVIII y XIX) se le pidió definiera Zen, dijo: "Cuando tengo hambre, como, cuando estoy cansado, duermo." Aunque esto suene simple y obvio, como tantas otras cosas en Zen, es de hecho una tarea bastante difícil. Recobrar la naturalidad de nuestra naturaleza original requiere largo entrenamiento y constituye un gran logro espiritual (…) Es la creencia en la perfección de nuestra naturaleza original, la realización de que el proceso de iluminación consiste meramente en transformarnos en lo que ya somos desde un principio”.

Vemos que la espiritualidad tiene muchos nexos en común en todas las religiones, e incluso en aquellos que no tienen creencias religiosas. Se trata de ahondar en nuestro interior y hallar aquello que nos define, nuestra esencia primigenia, aquella que ya teníamos en nuestra infancia y que años y años de experiencias han cubierto con capas que la han ido ocultando y de las que debemos desprendernos. Volver al yo inicial, desembarazarse de pensamientos y emociones negativos y ser felices, en eso se basa la meditación.

viernes, 11 de abril de 2014

Un poco de todo (XVI)


- Leyendo un post reciente de Lorza girl, la blogera que sigo, me hacía gracia y, como suele ocurrirme con ella, me llegaba al corazón al hablar de los consejos que nos suelen dar cuando somos padres primerizos, la mayoría no solicitados, y de la tentación de darlos nosotros a los que van a serlo, aún cuando hace poco que nos hayamos estrenado en esa situación.

Sobre todo, me ha parecido ocurrente la relación de motivos que puede llevar a un bebé a romper en llanto. Compruebo que todas pasamos por las mismas preocupaciones llegado el momento. Se olvidó, aunque seguramente no lo sabía, de que también pueden llorar por aburrimiento. Recuerdo que cuando lo leí hace mucho tiempo me llamó la atención que ya desde tan tierna edad fueran capaces de sentir algo semejante.

Ella cuenta las preocupaciones que le suscita la vida cotidiana con su hija, y también hace relatos muy graciosos sobre sus travesuras, dando a entender que acaba de la niña hasta la coronilla, pero lo dice con la boca pequeña. En realidad es una madre joven y entregada que goza de su maternidad igual que se ha hecho siempre, a pesar del stress y las obligaciones que nos impone la vida actual a las mujeres. Hay un tiempo para cada cosa, se puede disfrutar de cada faceta de la vida intensamente, escogiendo el momento adecuado, sin tener que renunciar a nada.

- Estaba viendo hace poco las fotos de todos los artistas de Hollywood que han muerto recientemente, y la verdad es que la lista es larga, aunque por fortuna para ellos ese momento les ha llegado siendo muy longevos. Si en algo lamentamos la muerte de Shirley Temple es por el recuerdo que nos trae de aquella deliciosa niña que fue en los años 40 cuando encandiló al mundo entero. Ahora podría parecer una mocosa repipi, vestida con cursilería, un monito resabiado o algo así, pero nada más lejos de la realidad. Shirley fue una niña educada y buena, con una inteligencia muy despierta, dotada de una simpatía, una gracia y un talento natural para el espectáculo. Que no se siguiera dedicando a ello cuando se hizo mayor es una prueba más de su clarividencia. Nada hay más lacerante que verse toda la vida comparado con el niño que fuimos, cuando en la edad adulta parece que nos han abandonado todas las cualidades y talentos que nos solían adornar.

Nadie hubiera imaginado que luego sería diplomática, tarea en la que consiguió tanto éxito como cuando actuaba y bailaba claqué. A mí siempre me ha producido una gran admiración, era una mujer que se atrevía con todo y con una personalidad extraordinaria. Siendo así debió disfrutar mucho de la vida.

También nos han abandonado algunas actrices de épocas doradas de antaño. Joan Fontaine ha sido una de ellas, la legendaria Rebeca que vivía en Manderley en medio de peligros y misterios. O el maravilloso Peter O’Toole, que igual era un héroe en el desierto que en el mar. Qué poco queda de aquel mundo glamouroso, irrepetible.

- Mis agradecimientos a Nacho Achútegui Conde como nuevo seguidor de este blog. Escribe en uno, ¡¡¡COMPROMETIDO!!! a veces censurado, en el que va desgranando su pensamiento, siempre lúcido y fustigador, y del que me he hecho seguidora recientemente. Lo recomiendo.

jueves, 10 de abril de 2014

Blogs que no voté


Votar en un concurso de blogs como el de 20 minutos te obliga a dar un repaso a casi todas las bitácoras que se presentan antes de decidir cuál es la que más te gusta en cada categoría. A veces hay varias a las que daría el voto, pero hay que decantarse. Por ejemplo, me encantan muchas de las fotos de Eones de Isota (Personal), sobre todo las de Londres, que parece ser que ha hecho ella misma. Me gustan también algunas de sus frases, como la que resume el espíritu de su blog: “La mayoría de la gente cree que por ser psicóloga me toca siempre escuchar, así que yo tengo un blog “, o el post Eones de soledad dedicado a su madre: “Sin ti la soledad es infinita”, en el que pone una foto de ella con su progenitora cuando era una niña, frente a una tarta de cumpleaños, el día que cumplía un añito. Es dolorosamente conmovedor.

Qué poco me gustan los blogs que inventan historias. Pocos hay con talento e imaginación suficiente como para interesar o al menos agradar. Cuántos rollos salen de la cabeza de la gente, se pueden leer unas castañas tremendas. Cualquiera se puede creer un Oscar Wilde tan sólo con que muchos le sigan. Los gustos de la gente son incomprensibles para mí.

En Experiencias de un médico de familia en Suecia (Personal), el autor cuenta cosas muy interesantes sobre la Sanidad en ese país, como que las menores de 20 años tienen subvencionada la anticoncepción, o que al conductor al que se le retira el carnet de conducir por haber dado positivo en un control de alcoholemia luego tiene que estar haciéndose análisis de sangre y orina durante 6 meses, además de todo el papeleo burocrático que lleva consigo si quiere recuperarlo. Peculiaridades como que el paciente no vuelve a consulta a recoger resultados, sino que en función de éstos se le llama o no o se le manda una carta (el servicio postal es muy rápido allí). Las bajas por maternidad duran 16 meses. De ellos al menos 2 meses y 10 días los debe coger el padre obligatoriamente. El blog es muy interesante, pero prefiero votar para la categoría de Personal uno con contenidos variados y alguna cosa profunda.

Hay mucho blog que habla únicamente de la experiencia de ser madre. Sé que es algo que puede obsesionar bastante, sobre todo cuando se tienen recién nacidos, pero de eso a escribir en un blog todas las neuras que genere el acontecimiento me parece demasiado. En realidad son bitácoras hechas para regocijo de la que las escribe, porque a la mayoría de la gente le importa poco lo que puedas decir de tu bebé. También hay mucho blog que está hecho con poesías, género difícil que a ninguno de los leídos he visto capaz de dominar, son muy malos, resulta abracadabrante tener que soportar una bitácora entera con lo mismo.

Los hay que lo único interesante que tienen es el título o la imagen elegida para encabezar el blog, como pasa con muchos de los libros que se publican hoy en día, que te atraen por su portada y te decepcionan por su contenido. Hay uno, Un día más entre mediocres, con el que me sentí plenamente identificada y me causó mucha risa.

Unos cuantos bloggers viven en el extranjero y, además de enseñarte con sus fotos curiosidades del país, te quieren enseñar el idioma. Así pasa con uno que vive en Japón. Tarea ingente la suya.

En el apartado de Cine y TV he visto uno que trata enteramente de aquella familia Ingalls de La casa de la pradera. Un cántico a la nostalgia de épocas pasadas, llenas de valores en vías de extinción, aunque la serie era muy empalagosa.

En fin, que propuestas hay muchas y algunas muy interesantes. De algunos de estos blogs me he hecho seguidora, porque me han gustado y para compensarles ya que no he podido darles mi voto. Una maravilla la forma de ver el mundo de otros bloggers.

martes, 8 de abril de 2014

Blogs votados en el concurso de 20 minutos


Concluido ya el concurso de blogs de 20 minutos, menciono aquí aquellos que más me gustaron y a los que he votado en la edición de este año.

En Actualidad El señor gordo. Original desde la imagen de cabecera, la silueta en negro de un Hichtcock tumbado boca arriba bajo una ducha de la que cae agua, hasta los contenidos, muy bien escritos por su autor, y muy polémicos.

En Blogosfera Blogpocket. Te enseña con tutoriales cómo mejorar tu blog y cómo sacarle partido a las redes sociales. Muy completo, dirigido sobre todo a lectores con conocimientos del tema, pues utiliza términos muy especializados.

En Ciencia, tecnología e Internet El devenir de la ciencia. Este blog me encanta, su diseño sencillo y elegante, sus fotos, los contenidos tan interesantes y apasionantes. Trata de la historia de la ciencia y de curiosidades científicas. Para todos aquellos que quieran saber un poco más y pasar un buen rato.

En Cine y televisión Lo que el cine se llevó. Haciendo honor al título de una conocida película, es un blog que te mantiene al tanto de la actualidad cinematográfica y con fotos elegidas con gran acierto. Me encanta la cabecera, ilustrada con una conocida imagen de Chaplin, bajo la que hay escrita una frase que me gusta mucho, “donde los sueños parecen reales”. Para cinéfilos, entre los que me incluyo.

En Cultura y tendencias A golpe de efecto. Exposiciones, teatro, cine. Un blog muy profesional, con imágenes cambiantes, muy visual y completo. No hay que perdérselo.

En Deportes Dejando huella. Se presenta con un deslumbrante y multicolor collage de fotos con todas las actividades deportivas imaginables. Pinchando en cada una de ellas encuentras toda la información de actualidad que quieras. He visto esta presentación en más de un blog, debe ser una tendencia que se está imponiendo.

En Economía La condición mecánica. Explica con palabras sencillas muchos términos de economía que para la mayoría de los mortales nos resultan insondables. Referencias a toda clase de publicaciones especializadas para que no quede duda. Curiosa cabecera en la que se vislumbra una foto del autor.

En Gastronomía Azúcarglass. Fotos increíbles de platos deliciosos, con recetas muy bien explicadas y sencillas. Referencias a restaurantes y ferias, para disfrutar en vivo y en directo de la buena mesa.

En Humor Diario de un completo gilipollas. Título con el que no sabes si reir o llorar, que representa el humor de un blogero ácido y aparentemente despistado que se ríe hasta de sí mismo, con el que aparte de algunas chocarrerías, te carcajeas a gusto y te sorprendes por su inventiva. El que crea que en el humor está ya todo inventado que se pase por aquí para comprobar que no es así, que todavía hay cosas diferentes.

En Medio ambiente Cuidemos el planeta Tierra. Habla de muchos proyectos ecologistas en todo el mundo, muy bien explicados e liustrados. La cabecera es muy bonita, un dibujo de muchos animales diferentes reunidos para la ocasión. El puntero se convierte en una mariposa que aletea y cambia de color cuando te mueves por sus páginas.

En Moda y belleza En casa de Oly. Fotos de gran formato con moda bonita y para todos los bolsillos. Dan consejos de salud, yoga, cosmética y cosas por el estilo.

En Motor Archivo de autos. Me encanta la imagen de cabecera, el dibujo de un coche antiguo al que va a subir una mujer, ambientado en los años 30. Diseños automovilísticos de épocas pasadas, curiosidades y, en fin, para los que no entendemos de motor resulta diferente e interesante.

En Multimedia y microblogs ACALU. Maravilloso collage de fotos que son enlaces a información de muchos y espectaculares sitios del mundo. Una gozada.

En Música Breve historia de una canción. Como su nombre indica hace mención a todo lo que canciones famosas llevan detrás, el recorrido del grupo que la interpretara, con comentarios personales y fotos impactantes. Fondo negro con letras blancas y rojas, muy sugestivo. Para forofos de la música y sus curiosidades.

En Personal Vivir en la luz. Diario de un coach personal. En la línea de los libros de autoayuda, su autora desgrana pensamientos y sentimientos que nos hacen profundizar en nuestro interior y ver el mundo con otra perspectiva. Me gusta todo lo que dice, es muy vital y relajante. Es una lástima que actualice poco.

En Salud y vida sana Adelgazar sin hacer dietas. Tema este candente para mí, el blog está encabezado con mucho humor por una foto de la pareja que lo escribe rodeados de algunos dibujos muy graciosos. Fotos estupendas, consejos de comida sana, dietética y ejercicio. Es una forma divertida de llevar un tema que no siempre da risa.

En Solidario Global humanitaria por los derechos de la infancia. En este blog me gusta todo, desde el dibujo del encabezamiento hasta las fotos y contenidos. Trata sobre los derechos humanos en general, no sólo de los niños, con temas de rabiosa actualidad: guerras, comercio ilícito, etc. Muy conmovedor, y desgarrador en algunos posts.

En Tu ciudad Barrios de Madrid. Estupendas imágenes cambiantes en la cabecera sobre la vida en la capital. Magnífico repertorio de sitios que visitar, espectáculos, videos, pronóstico del tiempo y colección de fotos de la ciudad en Instagram.

En Viajes Cómete el mundo. Blog de viajes de una pareja, que describe de forma muy interesante todo lo relativo al sitio que hayan visitado, con grandes y magníficas fotos ilustrativas.

En Videojuegos El ecosistema del adolescente. Impresionante la imagen del planeta Tierra como fondo, flotando en el espacio. Buenas fotos y explicaciones sencillas aptas para profanos en la materia.

He votado blogs que han recibido unos pocos votos más además del mío. Los más votados no me han interesado, no porque no me guste hacer lo que todo el mundo hace sino porque sus contenidos me han aburrido y me he quedado perpleja intentando comprender cómo han suscitado tanto entusiasmo. Como siempre, participo sin afán de ganar nada más que adeptos, ser conocida y conocer otros blogs que merezcan la pena, ampliar los horizontes. Hasta otro año, en que concursaré de nuevo y me volveré a sorprender.

lunes, 7 de abril de 2014

La foto


Ponía en su muro de Facebook hace poco una prima mía unas fotos de su familia celebrando el reciente cumpleaños de su padre, hermano del mío. Son un clan muy numeroso, ellos lo han hecho siempre todo a lo grande. Mi tío tuvo 6 hijos y éstos a su vez han tenido otros muchos más. En total, decía mi prima, incluyendo a sus cónyuges suman un total de 36 miembros.

En una de las fotos, muy bonita, posaban todos sobre el césped de una zona cercana al mar, en Málaga. El día lucía espléndido, con mucho sol y un cielo muy azul. El numeroso grupo se situó en torno al hijo de uno de mis primos, que va en silla de ruedas por un problema de nacimiento. Sus abuelos, detrás de él, sonreían.

Y contemplándolos así, tal como están ahora, no puedo evitar pensar en cómo éramos de niños, que fue la época en que más trato tuvimos. Hemos cambiado todos mucho, al menos en el aspecto exterior, aunque quizá por dentro no seamos tan diferentes de cómo fuimos entonces. Durante muchos años sólo nos hemos visto en las bodas y algún entierro, y últimamente ni eso. Pienso en lo bueno que habría sido que creciéramos todos juntos y siguiéramos unidos de mayores, habría sido divertido y nos habría hecho muy felices.

La causa de que seamos una familia grande pero desunida la tienen las desavenencias de nuestros padres. El mío no tanto, pero 2 de sus hermanos, el de la foto y el más pequeño, se aborrecen. No lo parecía así hace años. Ahora no se pueden ni ver por culpa de su soberbia y su envidia. Son muy competitivos, están siempre pendientes de lo que consigue el otro, y cada uno quiere ser y tener más, sin darse cuenta que así se es y se tiene menos. Menos amor, menos comprensión, menos dulzura en la vida. Vivir sin los lazos de la familia, no sólo los tus allegados más cercanos sino también los de primos y tíos, produce un desarraigo desolador. Lo mismo le pasó a mi madre con los muchos primos que tiene por parte de su madre. Los desencuentros de mi abuela con sus hermanos, que eran también muy envidiosos y se portaron tan mal con ella, impidieron que disfrutaran de una relación familiar sana y normal.

Viendo a mis primos en la foto parece no importarles mucho todo esto. Posan, despreocupados, para el recuerdo. Aunque sé que en el fondo echan de menos otra cosa, la unión que tienen otras familias, no creo que sean de piedra. O sí, porque cuando hemos coincidido en algunas celebraciones, hacían mucho daño con sus comentarios hirientes sobre el resto. Sin duda se han ganado a pulso el calificativo de “revientabodas”. Sus desprecios nos alcanzaban también a mi hermana y a mí, que hemos sido siempre neutrales en esta absurda contienda. El caso era machacar, arrasar allí por donde pasan, sienten esa necesidad de rebajar a los demás para quedar por encima siempre. Un espectáculo bochornoso la verdad, aunque debo decir en su descargo que actúan de este modo porque es la forma como los han educado. En ellos se percibe el estilo inconfundible, o la falta de él más bien, de mi tío, el del cumpleaños de la foto, una persona a la que nadie ha puesto nunca trabas morales y se cree con derecho a todo, un prepotente.

A mi prima es a la que más he tratado por tener ambas la misma edad, y por ser la más sociable. Fuimos juntas al instituto y a la facultad, aunque ella estudió otra rama. Nunca fue especialmente cariñosa, aunque sabía serlo con quien le parecía, y mucho, gastaba una falsedad enorme que a mí me ha incomodado siempre. Qué necesidad hay de aparentar lo que no se es y lo que no se siente, queda muy feo. Nada más pedirme amistad en Facebook ya me estaba preguntando por mi nº de móvil, y eso que ya se lo dí una vez que nos encontramos por casualidad en la Plaza Mayor mirando puestos de Navidad, aunque nunca llegó a llamarme. No se lo facilité en esta ocasión porque me apetecería verla por las cosas buenas que tiene, pero no por las malas, que son unas cuantas, la indiscreción entre ellas. Mi prima y el marido de una de sus hermanas son los que se dedican a ir con chismes de la familia de aquí para allá. Si quiere verme es para enterarse de cosas mías y luego poder cotillear, no porque me quiera.

Yo soy la 2ª por la izquierda, de pie, la tímida
Sin embargo le he mandado por el chat de Facebook una foto en blanco y negro que conservo de otra reunión familiar, hace muchos años, cuando éramos pequeños. Nosotras tendríamos unos 3 años. Nuestra abuela paterna, sentada en un banco del Parque de Atracciones un día de primavera, posaba ufana rodeada de sus nietos (no estaban todos, algunos incluso no habían nacido aún). Ella fue nuestro nexo de unión hasta que se puso mala. Su casa era lugar de reunión para nosotros, y su afecto nos colmaba.

Estoy segura de que se sentiría muy orgullosa si pudiera ver esas fotos de mi prima y comprobara lo grande que se ha hecho su familia. Estaría orgullosa de todos nosotros, ella que nos quería tal como éramos, con nuestras virtudes y defectos, lo estará allá desde donde nos contemple.

viernes, 4 de abril de 2014

Dos hombres negros


Hubo dos hombres negros que fueron coetáneos y que lucharon, cada uno a su manera, por los derechos de los de su raza. Fueron Cassius Clay y Martin Luther King.

Cassius Clay renegó de muchos de los hábitos nada saludables del estilo de vida americano de su época, como el racismo. Utilizó su popularidad como campeón de boxeo para difundir sus opiniones sobre muchos temas, que tuvieron siempre una amplia difusión en los medios de comunicación. Como buscaba la confrontación dentro y fuera del cuadrilátero, la polémica estaba servida. Bajo los focos y las cámaras de televisión y con los micrófonos apuntándole sin cesar allá donde iba, por su boca salían su orgullo y su ira a borbotones. Hablaba sin descanso, casi sin pensar, era como una olla a presión a punto de estallar. Muchos le tachaban de bravucón, pero bajo aquella coraza envalentonada se escondía un hombre profundamente concienciado con las grandes causas que afectan a la Humanidad.

Era evidente que los periodistas le hacían preguntas con la clara intención de soliviantarle. Me llamó la atención cuando le preguntaron por las declaraciones que hizo su madre afirmando que estaba angustiada por la seguridad de su hijo, al ver que recibía todo tipo de amenazas. Él contestó, por una vez calmado, que era lógico que una madre se preocupara por su hijo. También le interpelaron acerca de Martin Luther King, y él expresó su admiración por su persona, declarándose afín a él en muchos aspectos.

Cassius renunció a la religión que profesaba para unirse a los musulmanes. Se cambió el nombre, como es bien sabido, para reforzar este argumento. Rechazó también alistarse en el Ejército cuando fue llamado a combatir en Vietnam. Se le tachó de antipatriótico y de cobarde, él que combatía en el ring casi a diario. Cassius declaró que a él no le habían hecho nada los vietnamitas, que ellos eran hijos de Dios lo mismo que él y que no iba a ir allí a exterminarlos sólo porque otros lo hubieran decidido así. Se lo hicieron pagar caro al despojarle de su título de campeón del mundo y estar 3 años sin poder pelear. Cuando la propia sociedad norteamericana abominó de aquel conflicto bélico todos se dieron cuenta de que al púgil no le faltaba razón, aunque los prejuicios raciales impidieran que esto fuera reconocido públicamente.

La imagen del boxeador sonado por tantos golpes no cuadraba con Cassius Clay. Él pensaba, y muy deprisa. Su voluntad era de hierro y no había quien la doblegara, forjada en la lucha por la vida desde su infancia, cuando con tan sólo 12 años empezó a boxear.

Martin Luther King profesaba también un gran respeto por el púgil. Era consciente de que ambos eran líderes de los afroamericanos en una época que hervía de cambios y en la que aún había mucho por hacer. Martin también se sabía amenazado, pero siempre dio la cara, nunca se ocultó. Era consciente del peligro que afrontaba e intuía cuál sería su final, pero siguió viviendo y regalándonos sus pensamientos con sentencias que han pasado a la historia. “Yo tengo un sueño” fue uno de sus más celebrados y recordados discursos, que se ha convertido casi en una oración.

Luther King encabezó una memorable marcha en Chicago contra la guerra de Vietnam. Era también, como Cassius, un hombre muy religioso. Había una gran espiritualidad en la población negra de EE.UU. en los 60. La injusticia social, la violencia racial, la pobreza y la falta de oportunidades, eran miserias que había que erradicar, y los que luchaban por reivindicar los derechos de los negros se ponían en manos de Dios para hallar la fuerza necesaria con qué combatirlas.

Fueron muchos los que participaron en esa lucha, pero hoy quiero traer a colación a estos dos hombres, Cassius Clay y Martin Luther King, por lo excepcional de su trayectoria vital. Para ellos, y los que con ellos arrimaron el hombro, nuestra admiración y respeto.

jueves, 3 de abril de 2014

Lo femenino y lo masculino


Parece que ser mujer es motivo de reivindicación constante hoy en día. Cualquier tema sirve de excusa para tomar como propia una causa, aunque su relación con lo femenino no sea exclusiva. El cáncer de mama, por ejemplo. Cada vez que se hace campaña para concienciar sobre el problema siempre hay una foto de mujeres con pañuelo rosa en la cabeza y lazo a juego, como si se desconociera que esta enfermedad afecta también a los hombres, aunque sea en menor proporción.

Ellos no se ponen pañuelo azul en la cabeza y lazo a juego para reivindicar lo masculino con enfermedades que sí son de hombre. Campaña por el cáncer de próstata. A lo mejor no lo hacen porque son más pudorosos a la hora de tratar cosas tan íntimas públicamente. Las mujeres solemos ser más libres al hablar de nuestras partes, aunque tampoco veo campañas sobre el cáncer de útero o de ovarios, que sí son males exclusivamente femeninos.

Es lamentable que tengamos que llamar la atención y hacernos un hueco en la sociedad utilizando lo que sea para que no se olviden de que estamos aquí y que nosotras también importamos. Menos pañuelos y lazos rosas y más dinero para conseguir avances médicos, que al final todo se queda en símbolos y parafernalia. Es como si mostrarse solidario con este tema significara que eres muy enrollado, que estás en la honda, y eso lo saben bien los famosos, que se benefician de publicidad extra cada vez que les eligen para prestar su imagen a la causa.

El hombre parece querer ser eliminado del mapa, aparentemente. Hay un día de la mujer, del niño, de la madre, de los abuelos, de los enamorados, hay un día para todo y para todos menos para el hombre. El del padre es lo único que se les reconoce, y eso el que lo sea. Dirán que el día de ellos es todos los días del año, pero también es así para el resto. Si significamos determinados estratos sociales hacemos mayores las diferencias. Yo todo esto de las conmemoraciones lo veo un poco ridículo. Ya estamos todos bastante concienciados sobre muchas cosas como para andar conmemorando aún más un día determinado.

Y al fin y al cabo siguen siendo los hombres los que cortan el bacalao, ocupando los puestos de poder. Promueven campañas en defensa de los derechos de la mujer para darle un trozo del pastel y que así deje de quejarse, pero el resto de la tarta se la come él. Son maniobras evasivas, de despiste, puro humo, en el que nosotras caemos como moscas. Les seguimos el juego sin darnos cuenta. Cómo se ríen de nosotras. Permanecen camuflados, sin llamar la atención, sin un día que celebre su condición, haciendo y deshaciendo a su antojo, sin necesidad de reivindicarse.

Realmente estas campañas del cáncer de mama, con tanta simbología rosa, terminan hartando. Es un machaque diario en los medios de comunicación. Vamos a terminar enfermando aunque estemos sanas sólo de la obsesión. Las mujeres sabemos cuidarnos de sobra, no necesitamos que nos estén repitiendo a diario que vayamos a hacernos revisiones médicas. Que dediquen todo ese dinero que gastan en publicidad en investigación. Las campañas que las dejen para el Tercer Mundo, que sí necesitan información, y ayuda de todas clases.

martes, 1 de abril de 2014

La ridícula idea de no volver a verte


Hace tiempo que quería hablar sobre el penúltimo libro que ha publicado Rosa Montero, La ridícula idea de no volver a verte, y entresacar de sus páginas algunos pensamientos y sensaciones que me han encantado. Escribe esta obra cuando aún no ha pasado mucho tiempo desde que falleciera su pareja, tomando como referencia un diario que escribió Marie Curie en el que reflejó todo lo que sintió cuando se quedó viuda, pues no sólo fue una insigne científica sino que también andaba a vueltas con las letras, pues en ellas encontró salida a las grandes pasiones, decepciones y alegrías que sacudieron su vida. Fue una idea de su editora y me pareció francamente genial.

Empieza la escritora hablando de sus propias vivencias, cuando murió el amor de su vida. “La característica esencial de lo que llamamos locura es la soledad, pero una soledad monumental. Una soledad tan grande que no cabe dentro de la palabra soledad y que uno no puede ni llegar a imaginar si no ha estado ahí. Es sentir que te has desconectado del mundo, que no te van a poder entender, que no tienes palabras para expresarte. Es como hablar un lenguaje que nadie más conoce. Es ser un astronauta flotando a la deriva en la vastedad negra y vacía del espacio exterior. De ese tamaño de soledad estoy hablando. Y resulta que en el verdadero dolor, en el dolor-alud, sucede algo semejante. Aunque la sensación de desconexión no sea tan extrema, tampoco puedes compartir ni explicar tu sufrimiento”.

La muerte se ha cernido sobre su existencia y parece dotarlo todo de una inexorabilidad devastadora. “¿Y qué demonios es siempre? Es un concepto inhumano”. Huye de los términos absolutos.

Me gusta la forma como habla de la inspiración. “Una de esas ideas a medio hacer que cabrillean en los bordes de la conciencia, como peces nerviosos y resbaladizos”.

Abomina de las costumbres sociales en lo que a luto se refiere. “En los primeros días dice la gente: “llora, llora, es muy bueno”, y es como si dijeran: “Ese abceso hay que rajarlo y apretarlo para que salga el pus”. Y precisamente en los primeros momentos es cuando menos ganas tienes de llorar, porque estás en el shock, extenuada y fuera del mundo. Pero después, enseguida, muy pronto, justo cuando tú estás empezando a encontrar el caudal aparentemente inagotable de tu llanto, el entorno se pone a reclamarte un esfuerzo de vitalidad y de optimismo, de esperanza hacia el futuro, de recuperación de tu pena. Porque se dice precisamente así: Fulano aún no se ha recuperado de la muerte de Mengana. Como si se tratara de una hepatitis (pero no te recuperas nunca, ése es el error: uno no se recupera, uno se reinventa).

El duelo y la vida no tienen nada que ver con eso. De hecho, la vida es tan tenaz, tan bella, tan poderosa, que incluso desde los primeros momentos de la pena te permite gozar de instantes de alegría”.

Rosa Montero reconoce el poder curativo de la palabra escrita. “Probablemente Marie Curie se salvó de la aniquilación gracias a redactar estas páginas. Que son de una sinceridad, de un desgarro y de una desnudez impactantes. Es un diario íntimo”.

Cree que hay una mayor fuente de inspiración en el dolor que en la alegría. “En el origen de la creatividad está el sufrimiento, el propio y el ajeno”.
Escribir y recrearse en la belleza de lo que nos rodea es un bálsamo para el espíritu. “Todos necesitamos la belleza para que la vida nos sea soportable. Lo expresó muy bien Fernando Pessoa: “La literatura, como el arte en general, es la demostración de que la vida no basta”.

Rosa Montero no quiere ser como las personas que describe la también escritora Carmen Laforet. “(…) habla de las amigas de su tía, que antaño fueron unas jóvenes felices y ahora eran mujeres atormentadas y marchitas, y dice: “Eran como pájaros envejecidos y oscuros, con las pechugas palpitantes de haber volado mucho en un trozo de cielo muy pequeño”.

Hay un pensamiento que me encanta, y que es muy cierto y muy bello. “La infancia es un lugar al que no se puede regresar pero del que en realidad nunca se sale.

La infancia, toda esa fragilidad, esa indefensión, esa intensidad en las emociones; además de la imaginación febril, el tiempo eterno y una necesidad de cariño tan desesperada (…) En la infancia siempre estamos a punto de morir, metafóricamente hablando. O, al menos, de que mueran o resulten mutiladas algunas de nuestras ramas. Crecemos como bonsáis, torturados y podados y empequeñecidos por las circunstancias”.

“Muchas mujeres temen que sus necesidades emocionales puedan restarles independencia. Cuando tu independencia te ha costado tantísimo, tiendes a convertirte en una gallina clueca que, sentada sobre el pequeño huevo de su libertad, arrea picotazos a cuantos se acercan”.
Es una afirmación con la que estoy totalmente de acuerdo.

Se mete en la piel de Marie Curie. “Esa polaca dura y austera que llevó sobre los hombros la injusticia del mundo e hizo lo debido, de repente intentó aprender la Ligereza, maravillosa virtud existencial que consiste en saber vivir el presente con plenitud serena”.

Aunque Rosa Montero no ha sido madre, no le es difícil imaginar cómo se siente una, y lo relaciona con la forma como trata al hombre. “Tal vez sea cosa del instinto maternal, que es una pulsión sin duda poderosa, pero el caso es que a menudo mimamos a los hombres como si fueran niños (…) Hace años publiqué un microrrelato sobre el tema. Se titulaba “Un pequeño error de cálculo”:

“Regresa el Cazador de su jornada de caza, magullado y exhausto, y arroja el cadáver del tigre a los pies de la Recolectora, que está sentada en la boca de la caverna separando las bayas comestibles de las venenosas. La mujer contempla cómo el hombre muestra su trofeo con ufanía pero sin perder esa vaga actitud de respeto con que siempre la trata; frente al poder de la muerte del Cazador, la Recolectora posee un poder de la vida que a él le sobrecoge. El rostro del Cazador está atirantado por la fatiga y orlado por una espuma de sangre seca; mirándole, la Recolectora recuerda al hijo que parió en la pasada luna, acaricia los ásperos cabellos del hombre y decide hacerle un pequeño regalo: durante el resto del día, piensa ella, y hasta que el sol se oculte por los montes, le dejaré creer que es el amo del mundo”.

Marie Curie en su luna de miel
La escritora describe un affaire amoroso que Marie Curie tuvo cuando se quedó viuda. Se volvió a enamorar de otro científico, y deja volar su imaginación intentando sentir lo que ellos sentían cuando estaban juntos, sobre todo en los encuentros con otros colegas de profesión. “¡Guau! No entiendo nada, pero ¡cómo suena! Imagínate decir y debatir todo eso mientras tienes al lado el codo de Langevin. Hablar de la rigidez de los gases diatómicos, y no atreverte a mirar a sus ojos como carbones (…); mencionar las desviaciones provocadas por los demonios e intentar no pensar y no sentir el calor que irradia el cuerpo de tu amante, tres sillas más allá. Sí, tuvo que haber cantidad de desviaciones y muchísimos demonios en ese primer Solvay”. Nadie hubiera imaginado que bajo ese aire austero y sufriente de la científica latía todo un mundo de ardientes pasiones, pues quien acomete sus quehaceres profesionales con tanto empuje y denuedo suele extender esa vehemencia a otras facetas de su vida.

Cuando Marie Curie fue tan criticada por esta nueva relación, tuvo el apoyo inesperado de personas que nunca hubiera sospechado que se preocuparían por ella. “Recibió una afectuosa carta de Einstein: “Siento la necesidad de decirle lo mucho que admiro su espíritu, su energía y su honradez. Me considero afortunado por haberla podido conocer personalmente en Bruselas. Siempre agradeceré que tangamos entre nosotros a gente como usted y Langevin, genuinos seres humanos, de cuya compañía uno puede congratularse. Si la chusma sigue ocupándose de usted, deje sencillamente de leer esas tonterías. Que se queden para las víboras para las que han sido fabricadas”.

La escritora no rechaza el dolor de su viudedad, antes al contrario prefiere sufrirlo y pasar por ello antes de que se convierta en un trauma. “La pena es pura y es sagrada, le dijo una nonagenaria al escritor Paul Theroux”.

Rosa Montero reproduce en su libro pasajes sobrecogedores del diario de la científica. “El funeral de la niña fue lo que los que trabajamos en las funerarias llamamos un buen funeral. Sirvió a los vivos cuidando de los muertos”, escribió Thomas Lynch en su obra “El enterrador”, acerca de una pequeña que fue asesinada por un desequilibrado, y el encargado de la funeraria la preparó para que pudiera estar visible, después de las lesiones que sufrió, y así su madre no sufriera tanto. Según la escritora hay “una belleza trémula, como una vieja mariposa batiendo lentamente unas alas que se deshacen”.

Reivindica una muerte digna que parece no ser posible aún hoy en día. “En un estudio a pacientes con demencia avanzada en un hospital de agudos en EE.UU., el 55% de ellos murieron con los tubos de alimentación forzada todavía puestos. Según Ricks: En EE.UU. hoy es casi imposible morir con dignidad a menos que se trate de una persona pobre”.

La escritora piensa en la vejez. “En las biografías hay poco escrito cuando se alcanza la vejez, se diría que lo que les sucede en esa etapa de la vida interesa muy poco.

A veces me pregunto si yo ya habré alcanzado ese punto en que la existencia se convierte en un tobogán vertiginoso”.

Sin embargo hay muchos ejemplos de que la vida no deja de ser interesante cuando se hace uno mayor. “Minna Keal la mayor parte de su vida trabajó en diversos y aburridos empleos administrativos; a los 60 años se jubiló, y decidió retomar las clases de música. Su 1ª sinfonía fue estrenada en 1989. Fue un clamoroso éxito. Minna tenía 80 años. “Creí que estaba llegando al final de mi vida, pero ahora siento como si estuviera empezando.

Marie Curie, ya cumplidos los 50, aprendió a patinar, a esquiar, a nadar. Se compró una casa en la costa de Bretaña y los meses de veraneo que pasó allí durante su última década fueron, según Eve, tiempos felices, con Marie nadando mañana y tarde en el mar a pesar de todos sus achaques.

Durante la 1ª G.M. aprendió a conducir”.

Rosa Montero piensa en el envoltorio carnal como algo ajeno, una carga para el espíritu. “Qué difícil es siempre la relación con nuestro organismo. Somos nuestro cuerpo, pero no podemos evitar la sensación de ajenidad, de extrañeza, de rehenes de la carne”.

Sorprende los pocos medios materiales con los que contaron los esposos Curie. “Por entonces, existía entre los científicos la extendida creencia de que no era honorable lucrarse con los descubrimientos; Röntgen, el padre de los rayos X, donó el dinero de su premio Nobel a sociedades benéficas y murió casi en la indigencia.

Pierre Curie explicó lúcidamente ese dilema entre la pureza y el acomodo con su formidable y limpia lógica: “Debemos ganarnos la vida y esto nos obliga a convertirnos en un engranaje de la máquina. Lo más doloroso son las concesiones que nos vemos forzados a hacer a los prejuicios de la sociedad en la que vivimos (…)”.

En sus escritos biográficos habla de la época en que Pierre y ella trabajaban febrilmente en el galpón que les servía de laboratorio: “En aquel miserable hangar pasamos los años más felices de nuestra vida, consagrados por completo al trabajo. A menudo tenía que improvisar una comida en aquel laboratorio para no interrumpir alguna operación (…). Sumida en la quietud de la atmósfera de investigación sentía una dicha infinita, y me exaltaba con los progresos que permitían abrigar la esperanza de lograr mejores resultados aún (…). Recuerdo la felicidad de los ratos dedicados a discutir sobre el trabajo mientras recorríamos el hangar de un extremo a otro”.

Escribía Marie a su hija Irène y a Frédéric, el marido de ésta: “Os deseo un año de salud, de satisfacciones, de buen trabajo, un año durante el cual tengáis cada día el gusto de vivir, sin esperar que los días hayan tenido que pasar para encontrar su satisfacción y sin tener necesidad de poner esperanzas de felicidad en los días que hayan de venir. Cuanto más se envejece, más se siente que saber gozar del presente es un don precioso, comparable a un estado de gracia”.

Rosa Montero encuentra similitudes entre su viudedad y la de científica. Ella también amaba profundamente a su marido, ambos estaban entregados a una causa común con igual pasión, y cuando faltó Pierre también echó en falta su presencia en la cama junto a ella, verlo sentado en su sillón preferido y miles de detalles en los que antes no había reparado, mientras vivió. Tardó mucho tiempo en deshacerse de sus objetos personales. Ni la escritora ni la científica dejaron, cuando pasó la desolación, de sentirse vivas y de seguir disfrutando del mundo.

Sin embargo, hay algo en lo que no estoy de acuerdo con Rosa Montero, y es su afirmación de que es peor el divorcio que la viudedad, por el desamor que conlleva. Para mí es infinitamente más penoso perder al ser querido, pues es una separación no deseada, asociada a la enfermedad y el dolor del que se va. No hay nada que se pueda hacer ante la muerte, sólo plegarse a sus designios, y eso lleva consigo una impotencia que arrasa el alma.

Por lo demás me ha encantado reencontrarme con esta escritora y periodista, a la que leí hace muchos años sin que me llegara a gustar, y a la que hallo ahora enriquecida con la experiencia acumulada, y además prolífica, pues acaba de sacar otro libro no habiendo pasado mucho tiempo desde que publicara el que ahora nos ocupa. Recuerdo con arrobo sus entrevistas para la revista dominical de El País, que leía con fruición cuando estaba en la universidad. Eran magníficas.

Recomiendo la lectura de este libro especialmente, que viene acompañado de fotos de la vida de los Curie poco conocidas. Una delicia.

 
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