Esta carta, la última, la escribió Juan Ignacio apenas dos semanas después de la anterior. Como siempre, de noche.
“¡Buenas noches! Por fin me pongo a escribirte, después de un par de días desde que recibí tu carta. Tenía otra que contestar urgentemente, y ya, bajo la amenaza de muerte que pesa sobre mí, lo hago con la tuya. (¡Qué remedio!). Eso sí, el tono de mis cartas será el que a mí me de la gana (o me salga del cuerpo) al escribirlas. ¡Faltaría más…! Así que no vas a conseguir nada con burdas amenazas, porque si a mí me da la gana de llorar por carta ¡pues lloro!, ¿vale?
(…)
Para que sepas algo de mi vida, aunque no sea una vida muy interesante, te diré que el otro día, el miércoles, que es más barato, estuve viendo “La corte del Faraón” y otra vez “Matador”; es que era un cine de sesión contínua, y había que aprovechar… Bueno, además mi hermana, mi hermano y su chica iban precisamente a ver “Matador”. Me pregunto por qué te tendrás que inmiscuir siempre en mis idas al cine. ¡En fin!

Bueno, pues no tengo nada más que decirte, pero tampoco lo quiero dejar. Espero que te lo sigas pasando “chanchi”, en este tercer día de luna llena. Ya que lo mencionas Tú, lo tenía también que mencionar yo. Por cierto, la luna que se ve desde Benidorm es la misma luna, ¿no? ¿O tenéis luna propia?
Corto, porque no voy a estar aquí veinte años meneando el boli en el aire. Como podrás suponer te estoy escribiendo de noche y, aunque no me voy a dormir (ya te dije que lo hago de día) tendré que ponerme a hacer algo en lugar de estar aquí papando…mosquitos. Lo dicho, te dejo. Un besote.
JUAN
(No “Johnny”)
Acompañaba la carta con una tarjeta en la que Snoopy, sentado dentro de una caseta de buzón de correos, con un bonito paisaje de casitas, árboles, césped y sol de fondo, sale diciendo: “¿Yo? ¿Impaciente por tener noticias tuyas?”. Dentro viene escrito: “¿Qué te hace pensar eso…?”, a lo que Juan Ignacio había añadido: “¿Eh? “
Por la forma como se relacionan los chicos hoy en día, es evidente que han cambiado los temas y el lenguaje que solíamos emplear antaño, pero básicamente la amistad sigue siendo lo mismo por encima de épocas y modas. Lo importante, creo, es poder conservar a aquellos amigos que conocimos hace años ya para siempre.
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