

Me gustaron las palabras de Daniel Day-Lewis al recibir su galardón por Lincoln. Se nota que es inglés, por lo estiloso y por su dicción maravillosa, además de ser un hombre culto que sabe hablar muy bien. Hace unos años volvió al cine, tras una etapa en la que estuvo dedicado a tareas tan inusitadas en él como zapatero, rescatado por Scorsese. Pero sus apariciones se espacían bastante. Es conocida su manera de meterse en los personajes, hasta el punto de perder la noción de la realidad y necesitar asistencia médica. Me encantaron las palabras que le dirigió a Spielberg en agradecimiento por el papel. Aún no he visto la película, pero sí algunos trozos, y el cartel publicitario: parece realmente la reencarnación del histórico presidente. Siempre ha tenido una camaleónica capacidad de transformación.
La que era un poema era la cara de Tommy Lee Jones cuando Will Ferrer y otra actriz que no conozco presentaron la candidatura a la mejor actriz de comedia, en la que estaba nominada su compañera en la cinta Meryl Streep. El dúo logró arrancar las risas del público, menos Tommy Lee Jones, al que no le hizo mucha gracia la parodia. Will Ferrer a mí también me parece insoportable.
Lo que me pareció fuera de lugar fue que Quentin Tarantino se llevara el galardón al mejor guión, siempre me parece tremendo que este hombre se lleve premio alguno, me da igual que tenga un coeficiente intelectual de 160. Y también me sorprendió que le dieran a Ben Affleck el de mejor director, habiendo otros tan importantes compitiendo con él. Como actor me ha parecido siempre insulso. Puede que en otras facetas nos demuestre mejor sus talentos.

En los barridos y primeros planos que hacían las cámaras sobre los asistentes se veían muchas caras conocidas, y queridas. También había muchas actrices que no conozco, tendría que ponerme al día, aunque parecen clones unas de otras, peinadas, maquilladas y vestidas de forma similar. Los veteranos parecian acartonados, con tanta gomina y tantos retoques estéticos.
Los Globos de Oro son una ocasión más “íntima” que la de los Oscars, unos cuantos invitados y una cena en mesas primorosamente decoradas. A los norteamericanos les gustan mucho las veladas con espectáculo, velas en las mesas, saben crear un ambiente glamuroso.
Y con esto se nos hace la boca agua de cara a la entrega de las estatuillas allá por finales de febrero. Hay buenas películas en cartel, Los miserables, Lo imposible, El vuelo, Lincoln, Amor, Hitchcock, The Master… Promete ser una noche muy especial. La esperamos con anhelo.
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