
El hijo de uno de mis primos tiene una minusvalía, una dolencia con un nombre extraño parecida a una parálisis cerebral o algo así, pero no lo había visto nunca. Aunque ya es un chico mayor parece mucho más pequeño, y tiene que estar en una silla de ruedas. Cuando me metí en su Facebook y vi que tenía a varios de mis primos agregados no dudé en pedirle amistad, y él me aceptó. En realidad se ve que lo utiliza poco, y que sus capacidades expresivas están muy limitadas.
Sé que para mi primo el hecho de que el mayor de sus dos hijos naciera con este problema es un calvario personal que le ha cambiado física y mentalmente. No hay nada peor que la enfermedad en un hijo, y más si es algo que no tiene solución. Mi primo es además uno de mis parientes más sensibles, y esto que le ha pasado lo hubiera llevado mejor cualquiera de los otros, por su forma de ser. Viéndonos a sus primos en el Facebook de sus hijos sabrá que, aunque no nos veamos ya casi nunca, ahí estamos.
Pero él no es el único que tiene un hijo con minusvalía. Tengo un amigo en Facebook, Lubomir, al que dediqué un post el verano pasado, que trabaja como cuidador de niños con discapacidad física y mental allá en Eslovaquia, de donde es él. Yo creía que el chico con el que aparecía tanto en las fotos de su muro era su hijo, pero hablando con él un día en el chat me reveló que no era así, que su mujer estaba divorciada y tenía 3 hijos cuando se casó con ella. El padre no se debe ocupar mucho de ellos, pero Lubomir hace las veces de padre, sin tener hijos propios, más que muchos.
Sólo un hombre con un gran corazón puede llegar a querer tanto a un chaval que no lleva realmente su sangre. Por su profesión no hay misterios para él en lo que al cuidado de jóvenes minusválidos se refiere, y no duda en prodigar a Maltus todas las atenciones que sean necesarias, además del amor de un progenitor que lo es ya por derecho propio. Porque verdaderamente no es padre o madre quien te trae a este mundo sino quien te cuida desinteresadamente y te enseña a vivir.

En Facebook he podido conocer a personas con una gran sensibilidad, seres muy espirituales que me han enseñado muchas cosas que no sabía, me han hecho pensar y han sido una fuente de inspiración para algunas facetas de la vida. Hay otros que no forman parte de esta categoría, gente que pone fotos de mal gusto, o raras, con comentarios fuera de lugar, y que son pesados y aburridos. Pero así es el mundo, diverso y contradictorio.
Facebook es la imagen del tiempo que nos ha tocado vivir, una explosión de ideas, de sentimientos, de aficiones, que encuentran de esta manera una vía de expresión. Sirve para contactar con seres queridos del pasado, con otros a los que hasta ese momento no conoces pero que terminan convirtiéndose también en queridos, y en general para establecer lazos de hermandad, de amistad, de solidaridad. Es la humanidad en ebullición.
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