Me propuso llamarme y hacerme una entrevista. Quizá habría sido más fresca mi intervención en el reportaje, pero tampoco recordaba yo con mucha precisión las cosas que me sucedieron mientras fui usuaria de eDarling, sólo de unas cuantas, quizá porque como no fue muy satisfactorio no he vuelto a pensar en ello ni ha habido nada que me pareciera que merecía ser recordado.
Le ofrecí la posibilidad de enviarle los 3 posts que en este blog escribí sobre el tema, y me contestó cuando los leyó que le habían parecido muy interesantes y además en clave de humor. La verdad es que este tipo de cosas es mejor tomárselas así, pues no ser afortunada en el amor puede llevar consigo mucho desaliento y decepción. Me dijo también que el primer post sería el que reproduciría, sólo parcialmente, pues todo era imposible dada la extensión, porque era en el que más hablaba de la mecánica de eDarling. Me imagino la curiosidad que despiertan este tipo de sitios para el que nunca los ha tenido que usar.
Más tarde, cuando ya lo tuvo todo, me pidió una foto, pero lo cierto es que fotos en las que yo salga bien no tengo muchas, sobre todo últimamente. Le mandé dos de mi perfil de Facebook, en las que aparezco de medio lado y no de cuerpo entero, una de ellas mirando a cámara. Mi hija me había peinado y maquillado para la ocasión, y me había puesto uno de sus pañuelos al cuello para darle un poco de gracia a la vestimenta. Pero Alfonso me dijo que quería una de frente. Le envié otra del perfil de FB, una captura que hizo mi hermana de su boda, muy sugerente porque estaba yo tan arreglada y morena, al ser verano. Le advertí que no era reciente. Él insistió: quería de frente y mirando a cámara. Con muchas reticencias le mandé otra del perfil en la que salgo con una expresión de gorda angustiada, pero le dije de broma que si era posible no fuera esa la que publicase. Al final publicó la 2ª, en la que salgo con cara un poco de mujer fatal, como se puede apreciar, pero bueno, es lo que hay. Le pedí que me mandara por correo electrónico su trabajo cuando ya estuviera publicado.

Publicó el trabajo el domingo pasado y me lo mandó por e mail, como le solicité, agradeciendo muy afectuoso mi colaboración. Se lo reenvié a quien me pareció, pero sólo la hoja en la que salía yo. No me gustó el titulo que eligió, “Descárgate un marido”, me pareció bastante vulgar, ni tampoco el que puso para encabezar la parte en la que yo salía, “Los hombres y yo no terminamos de ponernos de acuerdo”, utilizando una frase con la que terminaba uno de mis posts, que me pasa como con otras muchas cosas que he escrito y vuelvo a releer, que no consigo saber cómo puse tal cosa o llegué a tal conclusión (el autor suele ser su peor crítico). Supongo que es para que llamen la atención del lector y logren interesarlo.
En fin, que como el tema de eDarling fue tan decepcionante y me dio la impresión de haber perdido el tiempo y el dinero con él, es algo de lo que me gustaría no tener que volver a hablar. Le mandé al periodista el nombre de mi blog por si alguna vez quisiera leerme, y él me contestó atentamente que así lo haría. Dudo mucho que tenga el tiempo y las ganas para ello, pero ahí está. Me deseó suerte dentro o fuera del Periodismo, lo cual es lo mismo que desearme suerte dentro o fuera de eDarling, disyuntivas ambas que parecen no tener vuelta de hoja para mí. Perseveraremos.
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