lunes, 16 de abril de 2012

El más allá según Anne Germain


A raíz de ver a la médium Anne Germain en el programa de Jordi González, Más allá de la vida, del que había oído mucho hablar pero que no había visto hasta ahora, debo confesar que me sentí muy impresionada y conmovida por la forma como tuvo lugar.

Solemos ser escépticos con este tipo de cosas, ya que ha habido a lo largo de la historia un sinnúmero de timadores que han pretendido hacerse pasar por lo que no eran, jugando con los sentimientos de la gente, y enriqueciéndose a costa de las esperanzas y las ilusiones de los demás, que acuden a ellos intentando hacer realidad el sueño tan común al ser humano de, si no ver, por lo menos poder volver a hablar con los seres queridos que ya no están.

Siempre invitan al programa a gente famosa. En esa ocasión vi a María del Monte, con cuyo padre contactaba la médium, aportando detalles que según la aludida sólo sabía ella. Me angustian mucho los esfuerzos que hace la gente por intentar mantener la compostura y no ponerse a llorar desaforadamente cuando oyen las cosas que se les dicen.

Después vi a Julián Contreras, cuya famosa madre “habló” a través de Anne Germain, y le hizo soltar alguna lagrimilla. La médium era traducida en todo momento por el presentador, aunque Julián sabe hablar perfectamente inglés. Es un chico que me ha caído siempre muy bien, es muy buena persona, y muy educado y estiloso. Le faltó tiempo para saludar a Anne Germain con un besamanos. Confesó que tenía sus dudas al acceder venir al programa, no tanto por ser escéptico respecto a lo trascendental como por temor a que lo que le pudiera pasar allí le dejara “tocado”, porque como él mismo dijo después, “luego tengo que vivir con ello”. La médium lloraba durante su intervención, pues cuando transmite los mensajes de ciertas personas difuntas siente algún tipo de angustia o dolor que aquellas también parecen sentir.

Esta mujer llama mucho la atención. Viéndola, se diría que es la típica señora madura inglesa, blanca, rubia, con ojos muy azules, entrada en carnes, muy suave y dulce. Me la imagino cortando roast beef en el comedor de su casa en compañía de su marido, en alguna barriada londinense. Hablar con ella da mucha paz aunque no se dedicara a la vida ultraterrena. Es evidente que se trata de una persona muy espiritual y muy sensible. Lamentaría mucho que lo suyo fuera un fiasco, como otras veces ha ocurrido.

En Internet se ven muchas cosas en contra de ella. Hay mucha incredulidad respecto a este tema, y más en un mundo tan materialista como el que vivimos, donde es difícil concebir una vida más allá de la que aquí tenemos. Se asegura que hay cámaras y micrófonos hasta en el último rincón del plató, para captar cualquier comentario que se haga entre el público, que luego le servirá a la médium para sus intervenciones con los asistentes. También se afirma que éstos tienen que rellenar previamente un exhaustivo cuestionario en el que se les pregunta cosas de su familia, fallecimientos recientes, etc. Al ser personas anónimas, no habría otra manera de saber algo de sus vidas como ocurre con los famosos.

Anne Germain no habló en ningún momento de Dios, pero sí curiosamente de ángeles. Los seres queridos que sólo ella podía ver y oir aparecían con alas, sólo las mujeres (madres, abuelas). Todos parecían estar contentos y en paz, y transmitían mensajes de tranquilidad, “estamos bien, no os preocupéis”. La médium nos hace imaginar un mundo en el más allá etéreo y caótico, en el que tropeles de almas deambulan sin cesar, acercándose y alejándose según sean requeridas, y da a entender que permanecen cerca de nosotros siempre, que no nos abandonan jamás.

Durante las interpelaciones se mencionan retratos que se caen con frecuencia, voces que susurran al oído sin llegar a entenderse lo que dicen, suaves corrientes de aire que hacen erizar la piel.

Lo que yo me preguntaba mientras tanto es en qué idioma le hablarán esos espìritus, porque la médium habla en inglés y los fallecidos eran españoles. A lo mejor no se trata de un lenguaje convencional, sino de sentimientos que le son transmitidos y que ella traduce en palabras.

¿Será cierto que existen personas con un don especial, una especial sensibilidad para conectar con seres del otro mundo? Debe haberlas, sin duda, pero ignoro si Anne Germain será una de ellas.

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