viernes, 30 de septiembre de 2011

La huelga de profesores


La verdad es que no doy crédito a lo que está pasando con los docentes, a sus huelgas repetidas y el ambiente de crispación que generan. El otro día, en el instituto de mi hija, en una de esas reuniones que convocan al principio de curso para los padres y el tutor de aula, el profesor no dejó de hablar de la huelga siempre que la ocasión le fue propicia, señalando las desventajas que este año iban a tener los alumnos por los recortes de la plantilla interina: no iba a haber clases de recuperación de las asignaturas del curso anterior, se limitarían las actividades extraescolares y las salidas fuera del centro, el funcionamiento de la biblioteca se vería restringido, etc.

Pero lo que más le dolía a este señor es que iba a tener que trabajar dos horas más a la semana: en total 20, en lugar de las 18 que venían haciendo. ¡Increíble!. Cualquier otro tipo de funcionario hace el doble de esa jornada o más y no arma tanto alboroto. Un empleado público de ministerio y organismos dependientes debe hacer 37,5 horas, aunque en la práctica sean algunas menos, pero nunca tan pocas como las de los profesores. Y no digamos un médico, con sus guardias interminables.

¿Y sus vacaciones?. Nadie en el mundo laboral tiene tantos días de asueto.

Cuando yo estudiaba en el instituto las jornadas diarias se prolongaban hasta las 7 de la tarde cuatro días a la semana. No había apenas tutorías, porque los padres sabían de antemano que no iban a ser escuchados en cualquier queja o preocupación que tuvieran respecto a sus hijos. La posición del profesor estaba por encima del resto de los mortales. Ni tampoco existía un departamento de orientación para los problemas psicológicos de los alumnos o sus dificultades de integración, que también existían como ahora. Que cada palo sujetase su vela. Y nadie se quejaba de aquellos horarios maratonianos para todos, ni de aquella falta de atención al alumno. Las actividades extraescolares no existían porque no había tiempo material casi ni para hacer los deberes (se hacían a contrarreloj), mucho más cuantiosos que los de ahora. Ni casi había salidas culturales: nuestros horizontes no podían ser más áridos.

El tutor de mi hija también se quejó del número de alumnos que había en las clases, entre 25 y 30. Cuando yo estudiaba éramos entre 45 y 48, y a nadie parecía importarle. Cierto es que con los años las condiciones laborales deben mejorar, pero lo que se hace ahora es quejarse por no estar callados. Qué flojos nos hemos vuelto, qué poco espíritu tenemos.

¿Qué hacen los docentes hoy en día?. Los contenidos de las asignaturas son minimalistas, ha lugar durante el curso para darle dos o tres vueltas a un libro de texto. No se requiere un gran esfuerzo para desarrollar los temas. Cuando yo estudiaba había que empollar lecciones interminables, y más de un profesor las ampliaba con trabajos de su cosecha que explicaba durante las clases y que había que coger en apuntes a velocidad de vértigo, lo mismo que luego en la Universidad.

Veía al tutor de mi hija, intentando hacerse eco entre los padres de sus alumnos, a los que admitió no conocer todavía porque entre fiestas y huelgas no les ha dado clase más de tres horas. Con pantalones marcapaquete de rockero trasnochado, largas patillas y una pegatina en su camiseta que hacía alusión a la huelga, tuvo la cara dura de decir que también el alumnado se había puesto en huelga en más de una ocasión y había sido apoyado socialmente, por lo que ellos tenían derecho igualmente. Era lo último que le quedaba por decir para justificar lo injustificable, aunque él parecía el héroe que resiste atrincherado en el castillo asediado por las medidas gubernamentales. Había que admirarle, encima.

Si siguen llamando tanto la atención y con tan poca enjundia, igual se le ocurre a alguien revisar su salario: pagarles en proporción a las horas que trabajen, como el resto del funcionariado de su mismo nivel y grupo. Entonces sí que se les iba a caer todo el equipo.

Qué dirían aquellos profesores de los años 40 y 50, mal pagados, con sus trajes raídos llenos de brillos por tanto uso, vocacionales, entregados a su labor como nadie, pendientes de sus alumnos y éstos de ellos, en un toma y daca de respeto mutuo y afecto. Mi madre me ha hablado más de una vez de ellos. Qué dirían al ver a los docentes de hoy en día que paralizan la vida escolar por dos horas de trabajo más a la semana, a sumar a su exigua jornada habitual. Anda que se ponen en huelga cuando no hay clase, para no perjudicar al alumnado, del que en el fondo pasan totalmente.

Y además cuando salen a protestar se visten todos igual, con camisetas verdes en las que llevan escritas sus reivindicaciones. Va a surgir toda una industria con el tema huelguístico para surtir de complementos a los que decidan dejar de trabajar para reivindicar lo que sea. Me recuerdan a las peñas de los pueblos, que en época de fiestas se distinguen unas de otras por el color de sus vestimentas y los letreros que llevan escritos en ellas. De esto al carnaval no hay más que un paso.

No hay sangre en esas venas, no hay vocación ni ganas de trabajar. El poco respeto que pudiera quedar en los alumnos se está perdiendo después de semejante demostración de estulticia. Vaya ejemplo que les están dando. Se supone que los adultos somos el espejo en el que ellos se miran, pero no sé qué verán ahora cuando intenten encontrar sus referentes en nosotros y se den cuenta de que no hay nada.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Los archivos de Lionel


Poco antes de que se rodara El discurso del rey, se encontraron unos archivos desconocidos que pertenecieron a Lionel Logue, el terapeuta del habla que trató a Jorge VI. Un nieto suyo, que nació 12 años después de que muriera su famoso abuelo, los heredó al morir su padre. Contiene tarjetas de Navidad del rey y la reina, una carta de condolencia del rey a Lionel cuando murió su esposa (sufrió un repentino ataque al corazón al poco de acabar la 2ª G.M.), una carta de agradecimiento de la reina por una carta que Logue escribió cuando el rey murió. Y cientos de cartas intercambiadas entre el rey y el terapeuta, con un contenido increíblemente amigable, aunque existió siempre un cierto tipo de etiqueta bajo la cual Lionel se regía. Muchos de los datos que en él se contienen sirvieron para enriquecer el guión del film.

También se encontró una copia real del discurso que el rey leyó al estallar la 2ª G.M., y que dio título a la película, en la que aparecen notas escritas a mano con lápiz indicando palabras que recalcar y dónde realizar las pausas.

Lionel viajó por numerosos países del mundo con el fin de estudiar los métodos para hablar en público. A su regreso desarrolló varios tratamientos para los veteranos de guerra que, debido a la “fatiga de combate” tenían problemas con su voz. Además de ejercicios físicos de respiración, la terapia de Logue hacía hincapié en un sorprendente sentido del humor, la perseverancia y la cercanía personal. El paciente debía encontrarse lo más relajado posible, tener toda su confianza.

Logue llegó a Londres con su familia en principio para unas vacaciones. Ocupó puestos de enseñanza de locución en escuelas de la ciudad. Luego abrió una consulta de logopedia. Utilizaba los honorarios pagados por los clientes ricos para subvencionar a los pacientes que no podían costearse los tratamientos.

Fundó un club para hablantes en público.

La película condensa la relación de amistad del rey y Lionel durante 13 años, entre 1926 y 1939, pero ellos se conocieron durante algo más de un cuarto de siglo.

En el archivo se ha hallado la tarjeta de citas del terapeuta, cuando inscribió con letra muy pequeña a su nuevo paciente, Albert, duque de York, en 1926. Anota : el duque “tiene una aguda tensión nerviosa (…). Contrae los dientes y las muelas, y mecánicamente cierra la garganta (…) un hábito extraordinario de recortar pequeñas palabras – a, en – y diciendo la primera sílaba de una palabra y la última sílaba de otra”.

En la película se escogió a unos actores poco agraciados para dar vida al matrimonio Logue, que en realidad fueron muy atractivos, según las fotos que han quedado de la época. Pero sin la inolvidable interpretación de Geoffrey Rush ya no podríamos imaginarnos a Lionel Logue tan maravillosamente como lo hemos hecho.

Como dato curioso, el film fue clasificado en un principio para mayores de 15 años por el lenguaje procaz que se exhibe en ciertos momentos, pues la libre expresión de emociones y tensiones formaba parte del tratamiento de Logue. Luego cuando la película tuvo tan buena acogida se la clasificó como “para todos los públicos”.

También se ha comentado que los guionistas se tomaron muchas libertades a la hora de interpretar la relación del rey y Logue, pues se sabe que fue mucho más respetuosa. A mí me encanta la forma como la han recreado, el contraste entre la altiva y angustiada distancia del monarca, y la seguridad y la actitud desinhibida de Lionel. Y lo que más me llama la atención es la simpleza y el aspecto destartalado de la consulta del terapeuta. La 1ª vez que la ves produce una impresión desconcertantemente desagradable, con esas paredes costrosas. Yo no sé si me sentaría en ese sillón tan cutre o si me tiraría sobre esa alfombra tan vieja y roñosa, como hace el rey.
Lo que sí es cierto es que a partir de aquel primer momento en que el aún duque de York conoció a Lionel Logue, y a pesar de sus desacuerdos iniciales, su relación se mantuvo durante muchos años, más allá de lo estrictamente profesional.

Lionel murió en 1953, al año siguiente que el rey.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Amor, amor


Cuando contemplo a mi hijo fumando uno de esos cigarrillos que se hace con tabaco de liar, tan parsimonioso, no puedo evitar recordarle cuando era un niño, no hace tanto, sus manos tan pequeñas, su cuerpo menudo.

Y ahora de repente es ya un hombre, y el amor ha llamado a su puerta. Por lo que se ve no cejó en su amor por Artemisa, del que ya hablé algunos posts atrás, pues lo que parecía un rechazo por parte de ella era en realidad temor a lo que podría suceder.

En el Hospital de Día donde se encuentran no están permitidas relaciones de ninguna clase entre ellos, exceptuando las propias de compañerismo y la convivencia de todos a diario. Artemisa fue llamada aparte por una de las terapeutas para advertirle que no se haría ninguna excepción con nadie, que sabe las consecuencias que puede tener hacer caso omiso a las normas, sabidas por todos de antemano, y que mantuviera las distancias, que supiera estar en su lugar. Ella salió llorando después de aquello.

Miguel Ángel ha sido advertido también aparte en el mismo sentido, pero su reacción fue de abatimiento. Ella le preguntó, cuando le tocó poner la mesa a la hora de comer aquel día, qué le pasaba. Tras mucho insistir le contó lo que le habían dicho.

“Nadie puede interponerse entre dos personas”, ha sentenciado Miguel Ángel, al que ya intuía tremendamente romántico y apasionado. “Debes tener paciencia y terminar el tratamiento. Luego ya se verá”, le dije para consolarle. “Entonces arráncame el corazón”, me respondió muy serio. No pude evitar sonreir para mis adentros. Tiene la teatralidad propia de la juventud, cuando todo se hace un mundo y cualquier contrariedad es como escalar una montaña muy alta. Si se profundiza mucho en el tema sus ojos empiezan a empañarse y casi no puede hablar, lo que le avergüenza. Casi prefiero que hable cuando le apetezca, cuando tenga necesidad de desahogarse o esté relajado.

Pero la historia no terminó ahí. Hace unos días Miguel Ángel llegó a casa con los ojos arrasados en lágrimas. Nunca le había visto así, él nunca ha sido llorón. Cuando se calmó un poco contó que Artemisa le había dicho que no podían seguir adelante después de lo que les habían dicho. Él pensaba saltarse las normas del centro a la torera, aunque les expulsaran a ambos. El amor hace perder la cabeza fácilmente. Estaba dolido. Quitó la foto de ella de su cartera. Si no consigue las cosas cuando se le antojan se enfada enseguida. Hoy en día los chicos tienen muy baja tolerancia a la frustración. Además, es muy ingenuo todavía, y algo egoísta, porque sólo piensa en satisfacer sus caprichos, sin importar las consecuencias.

Aún recuerdo mi primer amor, casi con la misma edad que tiene él ahora. Nunca he vuelto a sentir como en aquella ocasión. Pero aún no tenía madurez, y mis circunstancias eran muy distintas a las de ahora. Todos procedemos movidos por nuestros condicionantes del momento, que son muchos. Y además la forma de ser lo es todo: en mi caso, con lo vergonzosa que puedo llegar a ser y los miedos que me asaltan, más después de un dirvorcio, no es raro que me pierda cosas interesantes.

Me hubiera gustado que a Miguel Ángel se le despertaran los sentidos en los sitios habituales para los chicos de su edad. Encontrar el amor en un centro de tratamiento psicológico no es muy alentador, al menos para mí. Artemisa tiene unos problemas muy particulares surgidos a raíz de una experiencia traumática. Ella es hermosa (mi hijo me enseñó en su momento la foto de la que ahora se ha desprendido tan sentidamente), alta, de complexión atlética. Una tentación para cualquier chaval. “¿Qué te gusta de ella?”, le pregunté hace poco. “Pues todo”, me dijo.

En fin, parece que ahora las aguas han vuelto a su cauce. Admiro su temple, porque tener que estar todos los días junto a la persona que quieres sin poder expresarte es un suplicio. Y más allí, que deben desnudar su alma en las terapias, para sacar fuera todo lo que lleven dentro.

Lo que sí es cierto es que tenemos que dejar a un lado los temores y permitir que los hijos hagan uso de su libre albedrío, siempre bajo supervisión claro, pues basta que nos opongamos a sus deseos para que éstos se hagan más fuertes. Acertará, se equivocará, como a todos nos ha pasado, pero tiene que seguir su camino, ser el dueño de su destino. Que disfrute y que sufra lo que tenga que disfrutar y sufrir, que el tiempo pasa y en algún momento encontrará la estabilidad, y que le quiten lo bailao, como se suele decir.

martes, 27 de septiembre de 2011

Un poco de todo (XXV)


- Maravilloso el anuncio de Air France para televisión. Una pareja de ballet que ejecuta movimientos giratorios sobre el suelo mojado de una playa, que los refleja a ellos y al cielo, movimientos realizados con una armonía y una delicadeza casi perfectas. Ella tiene sus manos puestas sobre los hombros de él, de modo que a medida que va dando vueltas sobre sí mismo la alza en el aire como si volara, como si estuviera flotando. Al final el bailarín pone sus brazos en cruz para darse mayor ímpetu y estabilidad, tal y como lo haría un avión. El símil es muy original, muy bien pensado. Este anuncio es la prueba fehaciente de que no hace falta gastar mucho dinero en publicidad para conseguir óptimos resultados, no hay por qué emplear muchos extras, decorados abigarrados ni costosos efectos especiales. Y es de un gusto exquisito.

- Me ponen nerviosa los anuncios que aparecen constantemente a los lados de cualquier página en la que te metas e nInternet, tentando a la gente para que vote cosas tan peregrinas como: "¿Estás a favor de que los ricos paguen más?. Si, no, no sé", o "¿Quién crees que va a ganar las elecciones?. Zapatero, Rajoy, ninguno". Parece una subasta, a ver quién da más. O un concurso: si acierta la respuesta correcta gane un millón. Se banaliza todo, los impuestos, los presidentes de gobierno, todo. Da igual lo trascendetal que pueda ser un tema para la vida del país: tendrá su correspondiente anuncio en Internet pretendiendo que nos posicionemos acerca de tal o cual cosa, que formemos parte de un bando o de otro, como en una guerra. Al final seguro que sólo servirá, si picamos el anzuelo, para inundarnos el ordenador de spam. Y para virus ya tenemos bastantes.

- Al final he picado en esto de investigar a la gente del pasado a través de Facebook, y he contactado con una amiga de la época del instituto (cómo no) a la que ya había visto en estos lares antes de ser yo también partícipe. Sigue tan simpática como solía ser, siempre fue una tía muy enrollada. Me ha contado cosillas de su vida y yo de la mía. Parece que los dioses la han tratado bien. Ha dicho que quiere verme cuando venga a Madrid, puesto que vive en tierras aragonesas. Y yo encantada.

También estuve viendo a un compañero del colegio y del instituto, que en su momento me recordaba un poco al actor que hacía de Kung Fu, por su forma de moverse y su aspecto. Era un tío fibroso, iba al gimnasio en una época en que no estaba de moda como ahora. Muy cerebral y pausado, y un empollón. Supe que era él porque ponía el instituto en el que habíamos estudiado, pues si es por la foto de su facebook está irreconocible, hecho una piltrafilla. Pero sigue haciendo deporte, porque se le ve vestido de atleta corriendo una maratón. A veces es mejor no curiosear tanto.

También le mandé una petición de amistad (¿se dice así?) a otras tres personas, y ninguna me ha contestado. Puede que no se conecten mucho a Facebook, o puede que no deseen contactar conmigo. De dos de ellas no me importa, pero de la otra persona sí que me gustaría. En fin, esto es como tirar mensajes metidos en botellas al inmenso mar, nunca sabes si llegarán a su destino ni si tendrán respuesta. Me siento un poco náufraga en Facebook. 

lunes, 26 de septiembre de 2011

Interinos



Cuánta revolución mediática ha ocasionado la huelga de profesores, tres días de paro que en el instituto de mis hijos han secundado prácticamente todos los docentes.

Los chicos acudieron a clase el primer día sin saber con lo que se iban a encontrar. Pensaban que sólo unos pocos estarían en huelga y que darían sus clases como si no pasara nada, pero no ha sido así. Los demás días han optado por acercarse a primera hora y marcharse tal y como habían llegado, desmotivados ante tantas jornadas de inactividad.

No recuerdo en mis años de estudiante que los profesores se hubieran puesto en huelga nunca, y menos en defensa del personal interino. Personal como este existe en todas partes y nadie ha salido a dar la cara por ellos cuando se los ha despedido. Los interinos saben de antemano cuando se los contrata que su puesto de trabajo es temporal, que están para cubrir las necesidades de un centro en un momento dado, pero su plaza está llamada a ser cubierta por la gente que oposita y obtiene con un gran esfuerzo su puesto fijo.

Mi hermana lleva años opositando para la Comunidad de Madrid y es interina porque aprueba el primer examen y la tiran siempre en el segundo, pero al pasar esa primera prueba la incluyen en una bolsa de trabajo de la que la llaman siempre que se le termina el último interinaje que le haya tocado hacer. Ya ha pasado por la consejería de Sanidad, por la de Asuntos Sociales y por Educación, el peor sitio porque le tocó en Alcalá de Henares y los desplazamientos eran interminables. En cada una ha estado algo más de tres años, hasta que se ha cubierto su plaza por el personal que la ha obtenido por oposición. Está harta de ver cómo la sobrecargaban de trabajo en beneficio de los funcionarios fijos que se adocenan, pues se supone que ya no tienen que hacer méritos para conservar su empleo, no necesitan hacerse imprescindibles, su puesto de trabajo es estable, indefinido (menos en Grecia por lo que se ve).

Mi hermana tiene una gran capacidad de trabajo y es muy competente en cualquier ocupación que quiera dársele, por lo que su potencial está totalmente desaprovechado al tener que ir saltando de un trabajo a otro. Cuando ya se ha hecho con una reputación profesional se tiene que marchar. Y no será por falta de dedicación al estudio, porque se prepara las oposiciones con un tesón y un espíritu de sacrificio como pocos, su memoria ha sido siempre extraordinaria, pero debe ser que el azar, la suerte, o lo que quiera que sea, nunca la acompañan.
Hay interinajes que duran años, sin que termine de regularizarse la situación de los que en él se encuentran, gente que con frecuencia ni siquiera tienen las mismas prestaciones que el resto del funcionariado, como revisiones médicas, formación, vacaciones (menos días en muchos sitios) y hasta hace poco ni reconocimiento de antigüedad.

Mi hermana trabajaba hasta hace poco en unas oficinas de la Consejería de Educación en Alcalá de Henares. Allí había profesores en puestos administrativos en lugar de estar dando clases, y cobrando lo mismo que si se dedicaran a la enseñanza, que es bastante más que lo que gana un auxiliar administrativo. Lo que no entiendo es por qué no se cubren todas las plazas de los institutos con personal fijo y así no habría problemas. Las plazas interinas todo el mundo saben que son por tiempo limitado, en cualquier sitio donde estén, no solo en el sector educativo.

El instituto de mis hijos está plagado de carteles en los que se anuncia que hay seis profesores menos por culpa de estos recortes y que hay bastantes alumnos más. No entiendo por qué si hacen falta docentes no se cubren las necesidades con personal proveniente de concursos de traslado o que venga de oposición. Un profesor que tuvo mi hijo en casa hace tiempo era profesor de instituto y me contó que a ellos los penalizaban cada vez que cambiaban de centro, les quitaban puntos en los concursos de traslado. Llevaba pidiendo desde ni se sabe una plaza en el instituto de mis hijos en vano.

El interino es alguien que está en una tierra de nadie, y dudo mucho que vaya a desaparecer nunca. Con recortes o sin ellos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Jukebox (III)


En esta ocasión en nuestra jukebox va a sonar música de rabiosa actualidad, temas que se pueden escuchar en Máxima FM. House, dance, lo que suelo oir en la radio habitualmente. Espero que os guste.

1.- Miami 2 Ibiza -Swedish House Mafia

Más que un grupo musical se trata de un grupo de tres productores suecos que han sacado al mercado dos versiones del mismo tema, una instrumental para las pistas de baile, y otra en la que canta el rapero inglés Tinie Tempah, revelación reciente en el Reino Unido. Han querido unir dos centros de la música disco por excelencia, como son Ibiza en Europa y Miami en América. Es uno de mis temas preferidos, con amplio margen respecto a los demás. Adrenalina a tope. Me encanta.

2.- Get back (ASAP) y Mr. Saxobeat -Alexandra Stan

Son dos temas estupendos de esta cantante rumana con amplia y temprana formación musical, pues ya a los 3 años su familia se percató de su talento. Empezó rompiendo las listas de éxitos de su país para ir extendiéndose al resto de Europa y del mundo entero. Siempre se oye de fondo en sus canciones un saxo, creo, que recuerda mucho a la música típica de su tierra natal. Muy pegadizo.

3.- Gregory's theme -Basto

Curioso nombre para este productor belga. En este tema, todo instrumental, destaca el piano por encima de todo lo demás. Al principio parece un poco chill out, pero luego es un rtimo trepidante. Muy bueno.

4.- Lonely heart -Radio Killer

Dúo formado por una pareja, ella es la voz. Me gusta mucho este tema, super bailable por supuesto.

5.- Dirty talk -Wynter Gordon

Esta cantante y compositora negra neoyorkina nació en uno de los barrios más peligrosos de la ciudad. La mediana de seis hermanos, vivía en una casa pequeña y soportó mucha pobreza. Empezó cantando gospel en los funerales con 6 años. Su primera canción completa la escribió a los 15 años y estaba dedicada a su padre. Tras formarse musicalmente, comenzó componiendo para otros artistas, hasta que se sintió preparada para sacar su propio disco. Wynter Gordon es una cantante polifacética con un talento muy especial.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Mis muñecos preferidos


He visto que hoy Google ha sustituído sus letras por unos muñecos que recuerdan que se cumple el 75 aniversario del nacimiento de Jim Henson, el creador de los Teleñecos, fallecido hace ya 21 años.

Llamadme niña, a pesar de lo talludita que soy, pero no puedo remediarlo: me siguen volviendo loca los Teleñecos. Lo que podré haber disfrutado con ellos en mi infancia. Pocas cosas me lo han hecho pasar tan bien desde entonces, y por eso les profeso un cariño eterno.

El monstruo de las galletas empezaba con un monólogo muy tranquilo. Nos miraba desde la pantalla del televisor a la hora de la merienda en las tardes de invierno. Se dirigía a nosotros, los niños, con su voz tan amable, pero luego poco a poco empezaba a hablar más deprisa, lo que decía lo ponía nervioso, se creía sus propios razonamientos, que lo conducían a conclusiones disparatadas. Iba subiendo el tono. Siempre tenía galletas cerca, y no podía resistir la tentación de comérselas. Las miraba de reojo pensando que sería una tontería dejarlas ahí, o que podía venir otro y engullirlas. Era muy cómico ver cómo se las zampaba a dos manos como un poseso, cayéndosele trozos por todos lados. Yo pensaba que era muy cochino comiendo. Pero claro, se trataba de un monstruo.

Los dos ancianos me hacían desternillar de risa. Estaban siempre sentados en el palco de un teatro, y eran dos cascarrabias: cuando no estaban discutiendo se dedicaban a hacer comentarios sarcásticos sobre cualquier cosa que se les ocurriera o sobre lo que vieran desde su posición. Sus diálogos eran muy ingeniosos y llenos de un humor agridulce. Eran los tiempos en que se despertaba la inteligencia, el sentido común y el criterio de los niños, no como ahora, que se les dan contenidos embrutecedores y sin gusto.



Aquí está la cerdita Peggy, coqueta, ingenua, amorosa, a la que todos tomaban siempre el pelo. Me hacía mucha gracia su caída de ojos y su forma de mover la larga melena. Tenía una extensa colección de vestidos y complementos que lucía muy teatralmente.

También se ve a la chica hippy siempre sonriente; a la rana Gustavo (uno de los personajes más populares, por lo dulce y entrañable que era); el bichito que aparece abajo a la derecha, que no recuerdo cómo se llamaba pero que me encantaba por su forma de moverse, como una exhalación; el señor del mostacho rubio y espeso, que era muy despistado y nunca se le veían los ojos; esa especie de ave de penacho rojizo que aparece arriba en el centro, que sólo con la cara que tenía movía a hilaridad; el siniestro buitre azulado y cejijunto, siempre de mal humor; el osito que está a su lado, tan mimoso; el pajarraco que se ve abajo a la izquierda, cuyo feo aspecto contrastaba con su belleza interior; y el monstruo rojo de abajo en el centro, que creo que tocaba la batería o algo así, pero que solía estar al borde de la histeria. Al que no recuerdo es al señor de las gafitas.

Había dos personajes que me encantaban, y de los que no he conseguido encontrar foto alguna: una niña rubita y muy repelente que no paraba de hablar, y un saxofonista de rostro plácido cuyo cuerpo tenía también forma de saxo.

En esta foto está Jim Henson con algunas de sus creaciones, que luego fueron construidas por Don Sahlin a base de espuma sintética y felpa, lo que las hacía muy manejables y con una gran expresividad, una revolución en su momento. A cada uno supo darle una personalidad distinta, inconfundible, muy acorde con su aspecto físico. Se parecían a muchos seres humanos que conocemos en realidad.

Aquí destacan Epi y Blas, que tuvieron una serie de televisión para ellos solos. Blas, el de la cara de plátano, era el personaje sesudo, y le ponían una voz nasal monocorde que lo hacía muy repelente, en contraste con Epi, el de la cara ancha y anaranjada, que era impulsivo y un poco simplón, con su voz gutural que parecía que iba a axfisiarse de un momento a otro. Nunca se ponían de acuerdo porque eran muy diferentes, y sus historias solían terminar con Blas poniendo cara de consternación profunda ante el ingenuo Epi, ignorante de los desaguisados que organizaba. Jim Henson estuvo poniendo su voz durante años al personaje de Epi.

Cuando yo me puse malita con la varicela y tuve que guardar cama, para entretenernos mi madre nos compró a mi hermana y a mí unos muñecos que los reproducían, y a los que podías meterle la mano por debajo para hacerlos actuar. Yo me quedé con Epi.

Pero también tengo mis muñecos preferidos hoy en día. Son unos dibujos animados hechos por tres dibujantes españoles, con un personaje principal, Pocoyo, el niño vestido de azul, cuyo nombre se debe a que una sobrina de uno de los dibujantes, cuando era muy pequeña y se ponía a rezar, decía: "Jesusito de mi vida, tú eres niño pocoyo...". Lo que le hizo pensar que sería una buena forma de llamar al personaje principal.  

Aunque el que más me gusta es el pato, siempre con el pico torcido y un ojo más grande que el otro. Es la nota de humor a una serie destinada a niños muy pequeños, con su cara de muda interrogación permanente, siempre preguntando por la razón de todo. O de desdén cuando algo no le gusta.

Los dibujos están hechos en 3D sobre fondos diáfanos y blancos. Da una impresión de limpieza, de relax para la vista y la mente, con pocos elementos consiguen construir un mundo, unas historias cortas llenas de inocencia. Sólo Pocoyo tiene voz, lo demás son sonidos onomatopéyicos. Una voz adulta va haciéndoles preguntas a los personajes (para los niños será estupendo, a mí me pone nerviosa), a las que ellos responden primero mirando directamente a cámara y luego obrando en consecuencia.

En el fondo, una no va a dejar de ser siempre una niña...

viernes, 23 de septiembre de 2011

Fotos de Ana (IV)

Estas imágenes de mis hijos son de la primavera pasada. Aquí está Miguel Ángel en un restaurante, dispuesto a echarse algo al diente. 

Miguel Ángel y Ana tan contentos. Se llevan muy bien los dos.


En el salón de casa.


Imagen sugerente de Ana, que se hizo en vacaciones.


Esta la he dejado sin rotar, porque cuando lo hago se distorsiona un poco. Tiene muchas así, algunas mucho más espectaculares, como si fuera el book de una modelo. Me encanta ver el gusto que tiene para su arreglo personal (ropa, cosmética, peinado, complementos), su imaginación para idear nuevos looks y su talento para hacer fotos y experimentar con ellas.

 Ana aparece aquí con el director del instituto el curso pasado. Es un hombre muy bonachón, con su toque justo de disciplina. La suya es una tarea ingente.










jueves, 22 de septiembre de 2011

Cómo se rodó 'Titanic' (II)


Las vistas de la gente haciendo aspavientos en el mar tras el hundimiento se rodaron en un gran tanque lleno de agua con mucha luz en el estudio. Luego, al tratar las imágenes, se les puso un tono azulado y mortecino para simular la noche. Los extras estaban en realidad medio agachados, pues sólo había un metro de profundidad.

El vaho que se desprende de las bocas de los que están flotando se simuló por ordenador, pues no se podía enfriar el ambiente tanto porque sino el agua estaría medio congelada.

En las escenas de los botes salvavidas destaca la figura de Margareth Brown, que tiene otros muchos momentos en la película. Allí se forjó su leyenda, cuando la llamaron “la insumergible Molly Brown” por el liderazgo que tomó en esas circunstancias. Aunque en el film aparece siendo groseramente amonestada por uno de los tripulantes de la embarcación que ella ocupaba, que la obligó a callar. Con ella iban el marinero que iba al timón cuando el Titanic colisionó con el iceberg y el vigía que lo avistó, ya demasiado tarde.

La fama que la acompañó sirvió a Molly para promover, en su carrera como abogada de derechos humanos, su lucha por los derechos de los trabajadores, de las mujeres y de la educación de los niños.

Molly Brown encargó unas medallas, que aún se conservan, para la tripulación del Carpathia en agradecimiento por haberlos rescatado, hecho y fecha que hizo grabar en la parte de atrás a modo de recordatorio.

Hay otros personajes reales que también tienen su lugar en la película. El congresista estadounidense y uno de los pasajeros más ricos y ancianos del barco, Isidor Strauss, se hundió junto a su esposa cuando ésta, que ya había sido puesta a salvo en uno de los botes, regresó al barco porque dijo no querer seguir viviendo sin su esposo. El matrimonio le pidió a un miembro de la tripulación que les atase los pies con una manta porque querían morir juntos.

Benjamin Guggenheim es el aristócrata que aguarda a los pies de la escalera, con su smokin puesto y acompañado de uno de sus asistentes, a que llegue el agua. “Ya que voy a morir, quiero hacerlo como un caballero”, dijo. El verdadero Guggenheim tenía sólo 47 años y viajaba con su amante y un grupo de sirvientes.

La familia del Primer Oficial Murdoch demandó a la productora porque en la película su personaje se suicida, y por otras actuaciones que tuvo, según se muestran en el film, que fueron muy controvertidas. En la realidad no existen datos suficientes como para confirmarlo. La productora tuvo que indemnizar a los familiares de Murdoch.

Los cadáveres que aparecen flotando al final son extras a los que se les ha puesto cera en la cara y el pelo para asemejar congelación. Al público le impresionó especialmente la madre con el bebé muerto pegado a ella. Era en realidad un muñeco que llevaba atado con una cuerda, y cuando no rodaba iba así a todas partes.

Un año antes de comenzar el rodaje James Cameron ya sabía cómo quería las escenas en las que se parte el barco.

Las del salón restaurante se rodaron sobre un fondo verde y se añadió una recreación por ordenador, usando una maqueta, para no tener que construir más decorados. El efecto es fantástico.

Este fondo verde se utiliza siempre que se van a añadir imágenes virtuales. Así se hizo también en las escenas finales del hundimiento, cuando los protagonistas descienden hacia las aguas turbulentas que se los están tragando. Ellos están sujetos a la barandilla de popa y unos ventiladores crean el efecto del viento en el descenso, pero lo que luego aparece frente a ellos es el hundimiento de un trozo del barco en un depósito lleno de agua, que se rodó aparte.

El regreso del alma de Rose, la protagonista, al morir, atravesando los pasillos sumergidos y en ruinas, cómo se van transformando en lo que era el barco mientras estuvo activo, es una maravilla. La escena final de ese encuentro con Jack, el beso bajo la preciosa cúpula de cristal que había sobre la escalera, supone la realización de un anhelo, el de los protagonistas y el del público, del reencuentro de la pareja en una vida después de la muerte, en el mismo escenario donde se conocieron y tuvo lugar su historia de amor.

Hubo dos supervivientes que hicieron esparcir sus cenizas años después sobre el lugar donde se había hundido el Titanic. Puede que sus vidas quedaran ya unidas para siempre a aquel lugar en el que pasaron rozando a la muerte.

Y para la posteridad nos queda la frase que Rose anciana pronuncia en un cierto momento: “El corazón de una mujer es un profundo océano de secretos”. 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Cómo se rodó 'Titanic' (I)


La historia del Titanic es algo que siempre me ha atraído desde niña, mucho antes de que la película de James Cameron la divulgara entre el gran público. El film dio a conocer en su momento muchos detalles de aquel suceso que de otro modo habríamos desconocido.

Un documental sobre su rodaje desvela los trucos que se emplearon para dar vida a una trama argumental y unos personajes que nos son ya inolvidables. Centrado principalmente en el proceso del hundimiento, explica por ejemplo cómo consiguieron crear la sensación de plano inclinado en las escenas del salón de fumadores de 1ª clase, en el que el ingeniero que diseñó el barco, Thomas Andrews, pasó sus últimos momentos frente a la chimenea. El director inclinó la cámara e hizo que el actor que interpretaba a Andrews proyectase el cuerpo hacia adelante, doblando una pierna mientras mantenía la otra estirada. El vaso que hay junto a él sobre la chimenea contenía un líquido que imitaba al licor con el nivel más elevado por un lado que por el otro. Se le hizo caer al suelo tirando de él con un hilo muy fino, mientras Andrews ajusta las agujas del reloj sobre la chimenea, en un gesto con el que pretende mantener una aparente calma frente al desastre, y que contribuye a añadirle dramatismo a la escena. Thomas Andrews, al principio del naufragio, estuvo golpeando puerta por puerta los camarotes avisando de que todo el mundo se pusiera el chaleco salvavidas y saliera.

La entrada en tromba del agua del mar anegando los pasillos donde están los camarotes y reventando puertas a su paso se rodó utilizando una maqueta de un metro de longitud más o menos, en el que se introdujo una cámara a la que se hacía retroceder según se iba inyectando el agua a presión desde el principio hasta el final del pasillo.

La orquesta que tocaba mientras el Titanic se hundía tenía mucha fama en aquella época, y algunos supervivientes dicen que eran magníficos porque sus miembros habían tocado en diversas compañías mercantes y con otras bandas, y tenían un repertorio extensísimo del que pocas orquestas podían presumir. Daba igual qué canción les pudieras pedir que tocaran, se las sabían todas.

Los salvavidas de los extras que resbalaban por la cubierta cuando el barco se estaba inclinando por la proa tenían unas pequeñas ruedecitas para facilitar el deslizamiento, que se colocaban delante o detrás según en qué posición fuesen a caer. Antes de hacer estas escenas, los especialistas practicaron saltando desde unos 6 metros de altura sobre colchones de goma y obstáculos semejantes a los que se pueden encontrar en la cubierta de un barco, para ver los efectos y las formas de caer que fueran más convincentes.

Las caídas desde cubierta al agua se rodaron en un estudio con la reproducción de una parte del barco sobre un gran tanque de agua. Las tomas del momento que saltan y empiezan a caer son reales, pero luego el resto de la caída se hizo con figuras virtuales, pues nadie que se tire al mar desde esa altura puede salir ileso.

A los técnicos les pareció que los cabestrantes de los botes salvavidas iban a partirse con el descenso de las embarcaciones (se requería gran pericia para que bajaran derechas), y eso que estaban hechos con un material mucho más resistente que el que se empleó realmente en su fabricación original.
Se construyó parte del interior del Titanic y se inundó repetidas veces para las escenas en que la protagonista se abre paso por escaleras y pasillos medio sumergida, en su búsqueda del protagonista. La actriz, Kate Winslet, pasó muchas horas sumergida en esas aguas que estaban muy frías a pesar del intento de los técnicos de mantenerlas a una temperatura más soportable. Todos quedaron admirados de su resistencia física. Las exclamaciones que hace durante esas escenas son reacciones a sus impresiones reales. Leonardo di Caprio se quejó bastante más del agua fría. Todos dijeron que Kate era el alma de la película, que trabajó muchísimo porque salía en casi todas las escenas, que preguntaba al equipo técnico si podía ayudarles en lo que fuera en horas en las que no tenía que rodar.
Se diseñó un vestido para Kate, en esas escenas, que fuera sugerente y lo bastante ligero para que pudiera moverse con facilidad.

Se comenta que algunos de los mejores momentos de los protagonistas tuvieron lugar en la proa  y en la popa. Aquí es donde fue visto por última vez el padre Thomas Byles, uno de los dos sacerdotes católicos que viajaban en el Titanic, y que se hizo famoso porque horas antes había estado ayudando a subir a los botes salvavidas a muchos de los pasajeros, confesando a unos y otros y confortando a todos de la mejor forma posible. Así hizo en la popa, mientras se hundía, con las personas que estaban a su alrededor.

Cuando se rompen los cables de las chimeneas medio sumergidas, se detonaron explosivos bajo el agua para dar la impresión de que salían de allí restallando.

martes, 20 de septiembre de 2011

La neurosis


A raíz de haber hecho hace un tiempo un curso de Psicología, se despertó en mí el interés por determinados casos de trastorno mental, entre ellos la neurosis. Dice el diccionario de la Real Academia española que la neurosis es una enfermedad funcional del sistema nervioso caracterizada principalmente por una inestabilidad emocional. Si nos atenemos a esta definición, realmente quién no ha padecido rasgos neuróticos alguna vez, en épocas de crisis personales o cuando se tienen problemas.

Es cuando se cronifican estos estados cuando se puede hablar de neurosis. El individuo sano mentalmente es capaz de transformar su entorno objetivamente y no en su imaginación.El malestar subjetivo viene dado por las emociones o experiencias internas que siente una persona, pero que los demás no pueden observar directamente.

La mayoría de las formas de conducta anormal se acompañan de una disminución de la gama de respuestas que hace difícil enfrentarse a las exigencias y tensiones de la vida.

En la teoría de Freud, los síntomas neuróticos resultan de la interacción entre los impulsos instintivos que luchan por manifestarse y las estrategias defensivas y evasivas.

La etiología común de la enfermedad mental es siempre la frustración, el incumplimiento de deseos infantiles, jamás dominados y que se arraigaron hondamente en la mente del enfermo. La neurosis extrae del mundo de la imaginación y la fantasía el material necesario para sus productos.

El mecanismo que se activa en la neurosis es no sólo una pérdida de la realidad, sino una sustitución de ella. En consecuencia, la neurosis es una incapacidad para adaptarse a la realidad.

Para Horney, la mayoría de los trastornos neuróticos provienen de una ansiedad que el individuo trae consigo desde la niñez. El niño siente hostilidad hacia sus padres por las órdenes que éstos le imponen, las cuales le causan profundas frustraciones.

El niño se alejará de sus padres quedándose sin el amor y las atenciones que necesita. El niño así afectado continúa creciendo de esta manera hasta llegar a ser un adulto que recurrirá a todo tipo de mecanismos de defensa para no sentirse desamparado y sin afecto.

El neurótico sabe lo que hay que hacer, cuándo hacerlo, cómo hacerlo, por qué hacerlo, pero no lo hace, y, por otra parte, el mismo hecho de no hacerlo ocasiona una reacción de frustración, de inadecuación.

Las personas mental y emocionalmente enfermas saben lo que están haciendo, pero no pueden evitarlo debido a las emociones descontroladas. Están sujetas a emociones compulsivas que no pueden dominar.

El neurótico es adicto a la adrenalina: sufren de ansiedad, de miedos, de sentimientos de culpa, de complejos no superados, de falta de cariño. Estas carencias muchas veces las desahogan o sustituyen adquiriendo adicciones: tabaquismo, alcoholismo, drogas, sexo, trastornos alimentarios, etc.

Las personas con neurosis padecen una incapacidad para amar, tienen un egoísmo innato que les lleva a preocuparse sólo por sí mismos, lo cual les provoca sentimientos negativos como ira, miedo, envidia, celos, autocompasión, desconfianza, pesimismo, etc. Son personas con un gran sufrimiento interior.

Por lo general la neurosis, en su fase leve, no interfiere en la vida cotidiana de la persona enferma, y sólo necesita de amor, comprensión y ayuda.

La persona enferma no quiere estarlo, lo que sucede es que no conoce otra forma de vivir, ser o actuar.

Según McRae y Costa, el neurótico es una persona preocupada, insegura y temperamental. Malestar psicológico, emociones negativas (ansiedad, depresión, angustia y desconcierto). Pensamientos irracionales, espejismos e ilusiones.

Comportamientos impulsivos, difícilmente controlables.

El modelo PEN de Eysenck se basa en una idea del neuroticismo en el que el que lo padece se siente ansioso, deprimido, tenso, triste, con poca autoestima, tímido, emotivo, irracional, con sentimientos de culpa.

Indicador de la estabilidad emocional del sujeto, presentan una reactividad emocional negativa a los estímulos, por ejemplo, demostrando ansiedad en presencia de personas no conocidas.

Emocionalmente inestables, frecuentemente se lamentan de preocupaciones y ansiedad, así como de dolores corporales.
Perspicacia, con una gran capacidad de observación y de asociación de ideas.

Nivel de sensibilidad por encima de la media normal.

Alienación, por pérdida ocasional de la propia identidad, el yo se ve como algo ajeno a uno mismo. También el entorno parece extraño, como si no formara parte de la persona.



 

lunes, 19 de septiembre de 2011

Pintura hiperrealista (XXVI): Ned Martin


Pintor norteamericano. Ha viajado por muchos lugares del mundo para encontrar inspiración en sus obras.
El contraste entre tonos suaves e intensos son una pauta en sus cuadros de Naturaleza.
Magnífico para reproducir las texturas de los diferentes materiales: cristal, madera...
Gran luminosidad.
 

sábado, 17 de septiembre de 2011

Jukebox (II)

Y seguimos con la lista de canciones que a lo largo de varias décadas han deleitado nuestros sentidos y provocado la necesidad irresistible de bailar.

1.- Blue (Da Ba Dee) -Eiffel 65 

Es un tema que siguen poniendo en la radio actualmente. Fue lanzada en 1999, y recibió un Grammy. Siempre me resultó dinámica, marchosa, divertida.

2.- Long train runnin' -Traks

Canción que surgió en 1973, pero que Traks reversionó en 1982. Es un clásico de las discotecas. La encuentro muy rompedora. Es inevitable saltar a la pista de baile cuando se escucha.

3.- Solid -Ashford & Simpson

Otro ritmo clásico, lanzado en 1984 por un dúo que además era matrimonio. Él ha muerto el mes pasado. Tiene un aire muy setentero.

4.- Da Da -Trío

Éxito de mercado en 1981, a manos de una banda alemana que, como su nombre indica, estaba formada por tres componentes. Su estilo, del que este tema es un claro exponente, se basa en estructuras sencillas repetidas machaconamente. Me recordaba al Dadaísmo, que por entonces daba yo en Literatura en el instituto, cuando unas sílabas, cualquier cosa por simple que fuera, servían para crear.

5.- Do it again -Clubhouse

Canción de 1972 que fue versionada en 1983 por este grupo italiano, que la mezcló con el éxito que por entonces había lanzado Michael Jackson, Billie Jean. Ya sólo por eso resulta increíble.

6.- Pump up the jam -Technotronic
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Salió en 1989. Este tema y todos los de este grupo abrieron la puerta a la tónica que se seguiría en los 90, ritmos trepidantes y electrónicos, aptos para gimnasios. Yo tenía el LP (aún lo tengo) y me lo ponía cuando quería hacer aerobic en casa.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Soul kitchen


Zinos es un turco treinteañero que vive en Alemania y un día decide abrir un restaurante. Al principio los problemas se suceden: el cocinero es un gitano del norte de Europa que amenaza a los clientes cuando piden que les prepare platos que a él no le gustan; él tiene una hernia discal que no le deja vivir en paz; cuando contrata a un grupo para que toque en su local se va la luz; la camarera, que es un tanto enigmática, si no está de humor se niega a servir las mesas…

Poco a poco los platos que prepara el impredecible cocinero extienden la fama del local, aunque sigue siendo igual de agresivo: cuando le falta un día un condimento, echa un chorro del vino que está bebiendo a gollete en una enorme cacerola en ebullición, lo que provoca una gran llamarada, y acto seguido lanza un enorme cuchillo al tablón de corcho que está junto a la puerta cuando ve que Zinos se tiene que ir deprisa para solucionar un contratiempo. “¿Volverás verdad?”, le pregunta con su vozarrón amenazador. Realmente tiene algo de infernal esa cocina.

A Zinos le gusta colocarse junto a él para observar cómo cocina. Quiere aprender sus trucos para ser capaz de hacerlos él también, pero no es tan fácil: el cocinero bate una masa de tal forma que cuando pone el recipiente boca abajo no se derrama nada; cuando Zinos lo intenta se le derrama todo.

Otro día el cocinero le echa algo al postre que aumenta la libido (tiene un sentido del humor diabólico). Justo cuando reciben la visita de una inspectora de Hacienda muy estricta que le reclama impuestos a Zinos. El local se convierte al cabo de un rato en una reproducción de Sodoma y Gomorra, en una orgía sexual en la que la que participa con más entusiasmo que nadie es curiosamente la inspectora de Hacienda.

El cocinero dice que a la cocina hay que ponerle alma, que la suya es una “soul kitchen”, porque si no no merece la pena.

Contratan a un Dj y el restaurante se convierte en una improvisada discoteca, pero el hermano de Zinos, Illias, al que acaba de nombrar encargado porque ha salido de la cárcel y no encuentra trabajo, se pelea con el Dj y lo despiden.

Más grupos llevan su música en vivo al local, que se llena todas las noches hasta la bandera. Por un momento los hermanos bailan juntos música de su país, al que añoran. Están contentos. Son muy sentimentales, y tienen los dos mucho carácter, por lo que es inevitable que a veces choquen, pero se quieren profundamente.

Una amiga fisio lleva a Zinos a un hombre que ejerce la medicina alternativa en su casa. Está muy nervioso porque su hernia le produce mucho dolor y no sabe lo que le van a hacer. El hecho de que en la sala de espera oiga los gritos de un paciente al que está atendiendo antes que a él, y el saber que al que le va a atender le llaman “el rompehuesos” no contribuye precisamente a tranquilizarle. El curandero le ata con unas sogas y le coloca tirado en el suelo boca arriba. No hace caso de sus quejas y amenazas: le da un tirón enorme hacia atrás y él lanza un sonoro chillido. Por fin le han colocado todo en su sitio.

Cuando Zinos pierde el restaurante porque Illias se lo ha jugado a las cartas (cómo llora luego arrepentido, cómo le echa la bronca el abuelo), el cocinero se va a un circo ambulante como lanzador de cuchillos. Pero Zinos consigue recuperar el local de chiripa en una subasta, tras pedirle el dinero a una antigua novia adinerada que le traicionó con un chino, y porque el mejor postor se atraganta en la puja final con un botón que se le ha caído al abuelo sobre su pastillero y le impide hablar.

Zinos había aprendido todos los trucos del cocinero: consigue batir la masa de tal manera que cuando pone boca abajo el recipiente ya no se derrama. Y lo primero que hace al reabrir el local es cerrarlo para preparar una cena sólo para dos, a la que invita a su amiga fisio, que es la mujer que le gusta.

Soul kitchen es de esa clase de películas nada convencionales que te hacen reir de principio a fin sin necesidad de recurrir a los gags del cine más comercial, sólo con la originalidad disparatada de sus situaciones. Soul kitchen nos regala el oído con una selección musical muy interesante e intensa, y nos deja además un buen sabor de boca, no sólo por la exquisitez de sus platos. Sus protagonistas, a pesar de su extravagancia, nos resultan cotidianos, conmovedores, divertidos, cercanos, muy cálidos, e inevitablemente les terminamos cogiendo afecto. 

Cine reciente que ya ha pasado a formar parte de mi filmoteca particular.

 
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