martes, 4 de enero de 2011

Un poco de todo (IX)

- Quiero agradecer una vez más la llegada de nuevos seguidores a mi blog, en esta ocasión tres: José Santos, otro artista dedicado a la pintura que se suma a los que ya estaban; Giovanni, que creo que me ha parecido ver que es fotógrafo; y Rosita Vargas, que tiene dos blogs, uno de cocina en el que muestra muchas recetas deliciosas de su país, y otro que es muy espiritual. Me siento profundamente halagada y espero seguir interesándoles mucho tiempo más.

- Y aquí estamos, estrenando un nuevo año. Me encantó la forma como festejaron la Nochevieja en Londres, con un Big Ben iluminado con luces de colores, el London Eye que brillaba azul en la noche y un juego de fuegos artificiales bellísimo y magnífico. Recuerdo mi visita a la ciudad hace casi dos meses y me llena de satisfacción saber que he estado allí y he podido ver de primera mano lo bonito que es todo aquello. La imagen de la Torre Eiffel tampoco tuvo desperdicio. También guardo un recuerdo imborrable de ella de cuando estuve en París el año pasado.

- Recomiendo encarecidamente la película Once (Una vez). La cogí empezada unas horas antes de la Nochevieja, y como me gusto tanto pensé que era una bonita forma de acabar el año. Es una historia sencilla en la que se habla de la relación entre un cantautor que toca su música en la calle y una emigrante checa que vende flores y que tambien escribe canciones y toca el piano. La acción transcurre en Irlanda y las melodias que se escuchan durante todo el film son maravillosas. No en vano él es el líder del grupo The Frames, y ella es compositora en la vida real. La mayoría de los actores no son profesionales.
La manera como se relacionan los personajes, los planos callejeros o en interiores con la cámara al hombro, dan una cercanía y una informalidad a la trama que hace que parezca que casi forma parte de nuestra cotidianeidad. Son historias reproducidas con sencillez, naturalidad y belleza.
Hablar de cine no comercial o de bajo presupuesto parece referirse a un cine que sólo interesa a unos pocos o que es de baja calidad. Ganó un premio en el festival de Sundance hace tres años. Si esta forma de hacer películas tuviera las campañas publicitarias de las que se benefician las demás seguro que serian conocidas masivamente, y nuestro nivel cultural y emocional sin duda aumentaría. Aunque quizá esto las influiría, las condicionaría, y ya no serían lo mismo. 

- Hace unos días estuve con unas amigas en el mercado de San Miguel y es una maravilla cómo lo han dejado tras la remodelación. Por todas partes han puesto barras de bar con delicatessen salados y dulces. En la repostería quise comprar bombones para un regalo pero el precio prohibitivo me hizo desistir. Estaba decorado exquisitamente todo con motivos navideños. Es muy bonito, daba gusto darse una vuelta por allí.

- Una amiga me contó que sus hijos, aunque ya son mayores, siguen haciendo carta a los Reyes Magos. Se descargan de internet fotos y las imprimen en color con todo lo que quieren, poniendo algún comentario al margen. Una compañera de trabajo me dijo que sus hijos hacían lo mismo, y son también chicos de 19-20 años. Y es que a la hora de pedir, da igual la edad que tengan, son como niños.

- Lo que no me explico es por qué estaban desmantelando los puestos de Navidad de la plaza Mayor un 2 de enero. Que yo sepa las fiestas no han terminado. No sé quién decide ponerlos a finales de noviembre, cuando la Pascua está aún lejana, y quitarlos cuando aún no ha acabado. Como me he confiado, este año me he quedado sin ver el ambiente de la plaza y poder comprar alguna cosilla bonita para esta época, que siempre hay. Seguimos, cada vez más, rígidos cánones comerciales, a costa de las tradiciones.

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