miércoles, 24 de abril de 2013

Wendy Luhabe


El dinero da libertad y poder. Para emprender más, para seguir creando riqueza, para elegir el futuro, para comprarse un barco. El credo de la empresaria sudafricana Wendy Luhabe no difiere del de cualquier otro empresario. Pero lo que la ha convertido en una de las 100 personalidades más influyentes del mundo, según la revista Time, es que ha convertido esa libertad y ese poder en una oportunidad para los que no tienen ninguna.

Wendy es una “emprendedora social”. Una sociedad mejor la construyen las personas, dice. Y ella invierte en su crecimiento. Ética y beneficio: esa es su balanza contable.

Los jóvenes negros con pocos recursos fueron el primer yacimiento de riqueza en el que se fijó. Con el tiempo, puso en marcha un ambicioso plan: convencer a las mujeres, pobres y negras, de que son líderes, aunque no lo sepan. Ella lo había comprobado siendo niña: su madre se quedó al cargo de cuatro hijos, los sacó adelante y los matriculó en la escuela y la Universidad, con los 40 dólares al mes que ganaba como enfermera. “Decidió no ser una víctima”, dice Wendy.

Con el tiempo, creó el primer fondo de inversión privado para financiar a mujeres emprendedoras, el Women Private Equity Fund. Ese modelo de mujer fuerte, que no renuncia a sus sueños y sabe cómo conseguir atajos baratos y eficaces, como su madre, fue su inspiración. Las mujeres sacan su fuerza de donde pueden para salir adelante, porque tienen hijos a los alimentar. Y, la mayoría de las veces, solas. “Por eso, las madres, las abuelas, las hermanas mayores son las líderes de su familia, de su barrio, de su comunidad, de su país. Aunque su modestia y su falta de formación les impida darse cuenta”, explica Wendy a los poderosos del mundo, especialmente a las poderosas, que hoy la reciben con los brazos abiertos: Hillary Clinton, Melinda Gates o la Princesa Rania.

Curiosamente, el mundo se apiada de esas mujeres y, en su piedad equivocada, las reviste del manto de las víctimas. Mientras se compadece a alguien, es difícil considerarle autónomo, capaz, autosuficiente. Libre. Así es difícil que el poder cambie de manos: la víctima permanece atada su dolor, como a un destino, y el verdugo sigue dictando las reglas. Estas mujeres merecen otra suerte. Y además, excluirlas, es una gigantesca falta de visión empresarial.

Wendy Yvonne Nomathemba Luhabe nació en 1957, en Sudáfrica, en pleno “apartheid”.

Se graduó en Arte y en Marketing y Comercio por la Univesidad de Lesotho.

En 1993 creó el Women Investment Portfolio Holdings, para formar a las mujeres como emprendedoras, y en 2002 lanzó para ellas el primer fondo privado de financiación, el Women Private Equity Fund.

Está casada con el gobernador de la provincia sudafricana de Gauteng y tienen dos hijos.

Por sus palabras la conoceréis:

"Mis padres se ganaban la vida de forma miserable. Su obsesión era matricular a sus hijos en el colegio, que era de pago para los negros. Mi madre me enseñó que todo era posible, y siempre quise vivir una vida sin barreras" (Madame Fígaro, febrero de 2013).

(Artículo aparecido en Mujer Hoy el 16/3/13)


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