viernes, 3 de octubre de 2014

La cruda realidad (IV)


-     Mike (dando una palmada): Bueno ¿me váis a subir el sueldo o qué?

El jefe se atraganta con el vino. Abby le propina un puntapié en la espinilla, Mike se queja de dolor, y el mando de las bragas vibradoras cae al suelo rodando.

-   El Jefe (dando una palmada en la espalda a Mike): Así es mi chico, siempre con sus bromas.

Un niño coge el mando y lo aprieta cada dos por tres sin saber para qué sirve. Abby se lanza a una diatriba sobre los buenos resultados del programa últimamente, pero con cada pulsación del mando se encoge en su asiento cruzando las piernas y hablando entrecortada y agitadamente. Se agacha bajo la mesa.

-          Mike: ¿Qué haces?

-          Abby: Buscar el mando a distancia bajo la mesa.

-          Mike: ¿Pero qué mando?

-          Abby (agarrada a una pierna de Mike por efecto de los espasmos): El de las bragaaaasss…

-          Mike(riendo sorprendido): ¿Las llevas puestas?

Abby se incorpora de un salto dando un alarido placentero: “Siiiiiiii….”

-         Abby: Sí… este cebiche es delicioso… posiblemente el mejor que he comido nunca…

Todos los comensales, sentados a la mesa, se miran extrañados. El niño cada vez aprieta el mando con más fuerza e insistencia. Mike mira a un lado y lo ve, pero en lugar de quitárselo se sonríe y deja que continúe la juerga. Abby sigue contorsionándose en su asiento, intentando explicar cosas del programa. “¿Qué lleva el cebiche?”, le pregunta una de las gemelas sirope al jefe. Abby sigue su proceso ascendente de placer, para asombro de todos, hasta que llega al clímax, levantándose de repente, dando un golpe en la mesa y pronunciando toda clase de exclamaciones de entusiasmo. El jefe se seca la frente con la servilleta y Colin comenta “¡Qué admirable entusiasmo!”. Abby, entre jadeos y suspiros dice que va al lavabo, momento que aprovecha Mike para recuperar el mando de las bragas. Abby lo ve.

-          Abby: ¿Sabías que lo tenía él todo el tiempo?

-       Mike (condescendiente): No todo el tiempo… sólo parte del tiempo, pero quería dejarte llegar.

-         Abby (con retintín): Qué detalle.

-          Mike: Gracias por llegar esta noche… venir, venir a la cena (mirando a Colin) Le gustas, por cierto, lo he notado.

-          Abby (sonriente e ilusionada): ¿Tú crees?

-          Colin (acercándose): ¿Nos ponemos en marcha?

-          Mike: Abby ya se ha puesto.

-          Colin (estrechando la mano de Mike): Cuídate.

-          Mike: Gracias.

Mike ve cómo la pareja se aleja, y se queda mirándoles serio y pensativo.

Abby y Colin viven momentos románticos en los días siguientes. Van al campo de picnic, y junto a un río, mientras beben vino en copas, él le da a comer algo a la boca a ella, que se apresura a escupir cuando no la está mirando porque no le gusta. En el trabajo recibe un gran ramo de flores, y cuando lee la tarjeta hace uno de sus bailecitos espasmódicos, observada de lejos por Mike, que embadurna sin querer la cara de una de las gemelas, ensimismado por lo que hace Abby. En un pub, Abby y Mike discuten sobre el contenido del próximo programa.

- Abby: Dentro de poco es la feria de globos aerostáticos, y se me ha ocurrido hablar sobre cómo los hombres van por la vida sobrados de aire. ¿Está bien no…?

- Mike: No.

- Abby: No, pero usaremos los exteriores. Eres genial interactuando con tu público.

- Mike: Perdona ¿has dicho que soy… genial?

- Abby: Siiii… lo eres…

- Mike: Y tú, guapita (ella gruñe complacida). Dime una cosa ¿por qué no te ha robado ya algún informativo elegante de Nueva York?

- Abby: ¡Oh! Porque prefiero Sacramento a Nueva York.

- Mike (riendo incrédulo): Vamos, prefieres ser un pez grande en una pecerita…

- Abby: No… no. Y Sacramento no es una pecerita, es más un lago, o más, un estuario. Es un sitio estupendo para fundar una familia (Mike desvía la mirada distraído hacia una chica despampanante que está en la barra tomándose algo. Abby se da cuenta). ¡Ah!, bueno, menos mal que a Colin nunca le gustaría una mujer como esa.

- Mike: Ah, sí, lo olvidaba, que a Colin le gustan las mujeres de más nivel.

- Abby: Da gusto que te admiren, y no se burlen, capullo.

- Mike: ¿Capullo? Espera ¿pero por qué me llamas ahora capullo?

- Abby: Te he visto con las gemelas domingas ¿recuerdas?

- Mike: ¿Me has visto qué? Me has visto presentárselas a los directivos de la cadena. ¡Quieren ser         actrices mi amor! ¿Cómo voy a desilusionarlas?

- Abby (sonriendo maliciosa): Sí claro, y ahora me vas a hacer creer que no han caído chaval.

- Mike: Bueno no, yo no he dicho eso…

- Abby: Confirma mi teoría. Los hombres o… los capullos prefieren mujeres con ropa de zorrón           que les chupen la polla…

- Mike:¡ Las prefieren todos cielo…! Y para tu información sólo me he acostado con la que sabe           leer… ¿Te has acostado con Colin no?

- Abby: ¡No! Nos reservamos para el sábado. Va a llevarme al lago Tahoe.

- Mike (incómodo y desconcertado): ¡Vaya! Flipo… Brindemos por las falsas impresiones… Al           final yo soy hombre de gustos exquisitos y tú la capulla malhablada.

- Abby (chocando las copas): Gracias.

        De nuevo otro episodio del programa.

-     Mike: En fin, ya veis. Nunca presupongáis que son fáciles, ni tampoco unas mojigatas. Hay muchas capas intermedias, y es tarea vuestra caballeros separar una a una esas capas y descubrir con qué clase de mujer estáis tratando exactamente. Porque una vez que separéis las capas amigos míos (haciendo expresivos gestos con las manos) os aguarda su jardín femenino, y estoy convencido de que querréis abonar su parterre de petunias.

 Mike deja el plató mientras el matrimonio de presentadores que le acompaña, ya fuera de cámara, hace manitas sentados en los mismos sitios desde donde hacen el programa. De pronto aparece el agente de Mike anunciándole que un pez gordo de otra cadena quiere entrevistarle y que debe viajar esa noche. Mike está eufórico, y Abby defraudada. Su jefe la llama para decirle que acaba de saber que han ofrecido a Mike un puesto en una filial de la CBS en S. Francisco con el doble de sueldo. Quiere que Abby le acompañe, haciendo como que no sabe nada, y que le deje ser entrevistado en el programa que le ha invitado, pues eso también es publicidad para La cruda realidad. Luego tiene que convencerle para que firme con ellos por otros 3 años más. Los planes del lago Tahoe de Abby se desvanecen.

Va al hotel donde se aloja Mike y allí se lo encuentra en recepción.

-          Mike: ¡Abby! ¿qué haces aquí? ¿Pero no te ibas a Tahoe? No puedes pasar sin mí ¿eeehhh?

-          Abby: Ya te digo… Yo… no aguanto sin tu chispeante ingenio de macho, y Stuart piensa que necesitas una productora más que yo un polvo, así que me registro y salimos en 5 minutos (le pasa parte de su equipaje).

-          Mike (por lo bajo y con afecto): Bruja…

-          Abby (alejándose hacia el mostrador del hotel de prisa): ¡5 minutos! Tic tac, tic tac…

-          Mike (con sorna): Sí querida…

En el coche que les lleva al programa en el que Mike será entrevistado, tienen una de sus charlas.

-          Abby: Bien, vamos a repasar las preguntas que te harán en la entrevista.

-          Mike: Lamento que no pases con el pequeño Colin el fin de semana, y no pienses que estoy hablando de sus atributos, no…. Aunque sospecho que es el caso.

-        Abby (hastiada e irónica): De su pene… ¿de eso es de lo que quieres hablar ahora? Es que quizá deberíamos hablar de lo que vas a decir en el programa… Venga… (poniendo una extraña voz): Cuéntame Mike ¿cómo empezó La cruda realidad?

-       Mike: Bueno, señor con voz rara Ferguson, yo antes era comercial y pasaba mucho tiempo en la carretera oyendo la radio. Empecé a llamar y entonces me di cuenta de que el más listo que llamaba era yo. ¡Que se lo diga mi productora, Abby! Ella cree en mi genialidad los días que no está sexualmente frustrada.

-          Abby: ¡Oh sí! Cientos de vidas han cobrado sentido con su sabiduría…

-          Mike: Disculpe señorita pero ahora mismo tiene un novio gracias a mí.

-          Abby: ¡Eh! Lo tengo gracias a ti pero lo conservo gracias a mí.

-          Mike: Osea, que ya estás volviendo a comportarte como una pirada obsesa del control.

-          Abby: No, no es verdad.

-          Mike: Cuando te has registrado en el hotel ¿has insistido o no en que te dieran una habitación orientada al mar un piso superior a la 7ª?

-          Abby: Bueno, quiero despertarme con el sol y las vistas.

-       Mike: ¡Aaahh! Mi argumento es que a Colin le gusta la versión Mike de Abby, no oses criticar mis sabios consejos siendo la prueba viviente de que funcionan.

-          Abby (molesta): Estaría echando un polvo ahora mismo…

En el estudio, antes de salir al plató para ser entrevistado, Abby le da ánimos al verle nervioso:

-          Abby (cogiéndolo por los brazos): Entretienes a millones de personas con tus ideas de tarado
.
-          Mike: Creo que es lo más bonito que me has dicho nunca.

-          Abby: No hay de qué.

Entra en el plató en medio de aplausos. El presentador le pregunta qué consejos les daría a los oyentes que están buscando amor.

-          Mike: Mi consejo es… ¡no lo hagáis! Buscad la lujuria tal cual. Es mucho más fácil y menos complicado. El dolor de cuerpo sólo dura unas horas pero el corazón roto puede durar años.

-          Presentador: Dios mío… venga, di el nombre.

-          Mike: ¿De quién?

-          Presentador: De la mujer que te hizo polvo, debía ser una diosa.

-          Mike (dubitativo): Bueno, como ya he dicho… mejor una viciosa que una diosa.

 (.../..)

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