viernes, 12 de agosto de 2011

Ilustradores (III): Alfons Mucha


Pintor y artista decorativo checo, uno de los máximos exponentes del Art Nouveau, que nació y vivió a finales del s. XIX y primer tercio del s. XX.

Tenía grandes habilidades para el canto, sin embargo desde niño se sintió atraído por el dibujo. Trabajó en empleos de pintura decorativa  principalmente para puestas teatrales. Trabajó en el diseño teatral, en pinturas decorativas, murales y retratos.
Saltó a la fama con su cartel litográfico para la actriz Sarah Bernhardt en París, y causó una auténtica sensación. Hizo carteles para ella durante seis años.

Cuando Mucha visitó EE.UU. fue reclutado por la excéntrica actriz Leslie Carter, quien rivalizó en ostentación con Sarah Bernhardt, lo que la llevaría a la ruina.
También diseñó alhajas para el joyero parisino Georges Fouquet, y éste presentó una de estas colecciones  en la Exposición Universal de París de 1900, en las que prevalecían las reminiscencias orientales y bizantinas. Además, diseñó los interiores de la Joyería de Fouquet.
Creó fondos para alfombras, empapelados y decorados teatrales (litografías), en lo que llegó a conocerse como el estilo Art Nouveau. En sus obras había casi siempre mujeres jóvenes y hermosas con atuendos neoclásicos, rodeadas de exuberantes flores.

Mucha intentó distanciarse de tal estilo a lo largo de su vida, pues pensaba que el arte existía para transmitir un mensaje espiritual y no comercial.

Zodiac le plume
Cuando volvió a tierras checas decoró el Teatro de Bellas Artes, así como otros lugares distintivos de la ciudad. Al obtener el país la independencia, tras la 1ª G.M., Mucha diseñó sellos postales, billetes de banco y documentos oficiales. Trabajó durante mucho tiempo en su obra maestra, La Épica Eslava, enormes pinturas que describen la historia de los pueblos eslavos, proyecto con el que había soñado  desde su juventud. Al invadir los alemanes Checoslovaquia, Mucha fue arrestado e interrogado por los ocupantes, algo que lo dejó marcado para siempre, y más al ver su país invadido y vencido. Murió en Praga a consecuencia de una pulmonía y allí fue enterrado.

El interés por su arte revivió en la década de los 60, algo que continúa sucediendo cada cierto tiempo, influyendo a ilustradores contemporáneos. Su hijo, el autor Jiri Mucha, ha escrito extensamente sobre su padre y ha dedicado gran parte de su vida a difundir su obra.

En el recibidor de mi casa tengo colgado de una pared desde hace años un portallaves que es un reloj con el fondo de una de sus litografías. Siempre me ha gustado la delicadeza de sus retratos femeninos, su particular gusto para combinar los colores, la sensación de algo etéreo que flota en todas sus creaciones.

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